La Confederación Hidrográfica del Ebro, CHE, ha publicado su último ‘diagnóstico anual y seguimiento del estado de las masas de agua’ con datos de 2013, que recoge los resultados de sus redes de control para verificar el cumplimiento de la Directiva Marco y las Normas de Calidad Ambiental. Y en el estudio se desprende que, aunque en 2013 mejoraron los indicadores después de superar la sequía de los dos años previos, los problemas de calidad siguen siendo la contaminación difusa por la actividad agrícola y los vertidos históricos industriales, contaminación que se detecta en primer lugar en el agua subterránea y luego acaba afectando a los ríos. Algo a lo que se suma la ganadería intensiva y la inadecuada gestión de los purines en zonas con saturación de granjas, que generan problemas de calidad
Así, el informe, más de tendencias que de una alerta de calidad, pone nuevamente en entredicho la mejora evidente que registra nuestra cuenca.