Cuidar también es hacer política

En estos días de ruido mediático y titulares fugaces, quizá haya pasado desapercibida una noticia que, a nuestro juicio, debería llenarnos de orgullo como sociedad. Navarra se ha situado a la cabeza de la inversión en atención a las personas en situación de dependencia. No es un dato menor ni una casualidad estadística. Es el resultado de una decisión política consciente: poner los cuidados en el centro.

Porque hay políticas públicas que definen con claridad el modelo de sociedad que queremos construir. Y la atención a las personas con dependencia es una de ellas.

Hablar de cuidados y atención es hablar de dignidad. Es hablar de cómo cuidamos a quienes más nos necesitan, de cómo protegemos a las personas en situaciones de mayor vulnerabilidad y de cuál debe ser el papel de las instituciones para garantizar que nadie quede desatendido cuando pierde autonomía.

Pero también es hablar de igualdad.

Durante décadas, los cuidados han recaído mayoritariamente sobre las familias y, dentro de ellas, sobre las mujeres. Han sido millones de mujeres quienes han sostenido en silencio una parte esencial del bienestar colectivo, muchas veces a costa de sus carreras profesionales, de su independencia económica y de su propio proyecto vital.

Por eso, desde el socialismo siempre hemos defendido que el derecho a ser cuidado debe estar garantizado por el conjunto de la sociedad. Los cuidados no pueden depender exclusivamente de la capacidad económica de una familia ni del sacrificio personal de quienes la integran. Deben ser una responsabilidad compartida y respaldada por unos servicios públicos sólidos, universales y de calidad.

Esa convicción ha guiado la acción de los gobiernos liderados por María Chivite desde 2019. En estos años hemos impulsado una profunda transformación del sistema de atención a la dependencia. Un sistema que presentaba importantes carencias y que hoy se sitúa entre los más avanzados del Estado.

Los resultados son evidentes. Navarra cerró 2025 con una inversión superior a los 222 millones de euros destinados a la dependencia, lo que supone un incremento del 72 %, y lidera el gasto por persona dependiente, con cerca de 12.000 euros anuales, muy por encima de la media estatal. Detrás de estas cifras hay algo mucho más importante que los números: hay personas que reciben atención, familias que encuentran apoyo y profesionales que cuentan con mejores recursos para desarrollar su labor.

En los últimos años, el Gobierno de Navarra ha financiado 29 centros de día,especialmente en entornos rurales, y una tercera parte de ellos ya está en funcionamiento. Además, se han aumentado 500 plazas concertadas en estos centros; se han ampliado un 40% los recursos residenciales y de atención comunitaria, y se van a seguir sumando nuevas plazas concertadas. También se ha impulsado la teleasistencia avanzada y se han reforzado las ayudas para la contratación de profesionales que permiten a muchas personas permanecer en sus hogares y en su entorno con seguridad, autonomía y calidad de vida.

Y hay otro avance especialmente significativo: la aprobación del primer convenio colectivo para mejorar las condiciones laborales de más de 5.000 personas cuidadoras, la inmensa mayoría mujeres. Porque no puede haber buenos cuidados sin empleo digno. Porque cuidar merece reconocimiento social, pero también derechos laborales.

Asimismo, recientemente hemos aprobado la regulación del denominado Grado 3 Plus, una medida pionera que adapta los apoyos a las necesidades específicas de las personas con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y de sus familias y Navarra ha decidido reforzar las ayudas que pueden recibir. Una muestra más de que las políticas públicas deben ser capaces de responder a las realidades concretas de quienes más apoyo necesitan.

Todo ello responde a una mirada profundamente socialista. Una mirada que entiende que los cuidados no son un problema privado que cada familia debe resolver como pueda, sino una responsabilidad colectiva que requiere compromiso institucional y recursos públicos.

Y es también una mirada profundamente feminista.

Porque cuando los servicios públicos son insuficientes o no llegan a tiempo, son las mujeres quienes vuelven a ocupar ese espacio. Son ellas quienes reducen jornadas, renuncian a oportunidades profesionales o asumen una carga emocional y física que continúa siendo profundamente desigual.

Pertenecemos a una generación en la que muchas mujeres seguimos soportando buena parte de esa responsabilidad. Una generación que, mientras continúa con la crianza de sus hijos e hijas, empieza a acompañar también a padres y madres que afrontan procesos de envejecimiento, dependencia o deterioro cognitivo. La llamada “generación sándwich”, atrapada entre dos necesidades de cuidado igualmente legítimas y urgentes.

Detrás de esa expresión hay miles de historias de esfuerzo cotidiano, de conciliación imposible y de una desigualdad que todavía persiste.

Por eso, seguir avanzando en la corresponsabilidad no es solo una cuestión de justicia para las mujeres de hoy. Es una necesidad estratégica para una sociedad que envejece y que debe prepararse para afrontar ese reto con inteligencia, humanidad y dignidad.

Por supuesto, queda camino por recorrer. El aumento de la demanda exige seguir reforzando plantillas, agilizar procedimientos administrativos y garantizar que ninguna persona espere más de lo razonable para recibir la atención que necesita. Ese debe seguir siendo nuestro compromiso.

Pero precisamente por eso es importante reconocer lo conseguido.

En un contexto de creciente presión demográfica y social, Navarra ha consolidado uno de los sistemas de atención a la dependencia más sólidos del país. Lo ha hecho ampliando derechos, aumentando la inversión pública, generando empleo vinculado a los cuidados y apostando por un modelo más profesional, más cercano y más humano.

Porque gobernar también consiste en decidir cuáles son nuestras prioridades. Y el Gobierno de Navarra ha decidido que cuidar merece inversión, planificación y compromiso político.

Ha decidido, en definitiva, que una sociedad decente es aquella que no abandona a nadie cuando más necesita apoyo. Y esa es una decisión profundamente progresista que merece ser defendida, fortalecida y proyectada hacia el futuro. 

Nuria Medina
Secretaria de Igualdad PSN-PSOE y Senadora

Olga Chueca
Portavoz del PSN-PSOE en Derechos Sociales en el Parlamento de Navarra