Las fiestas patronales de Santa Ana en Tudela son mucho más que una expresión de devoción o una efervescencia popular: son el reflejo de una ciudad que lleva siglos celebrando la vida en comunidad, el respeto por las diferencias y la alegría compartida como valor colectivo. Durante el mes de julio, Tudela se transforma en un mosaico humano que reafirma su identidad como ciudad de las tres culturas, donde cristianos, musulmanes y judíos convivieron y convivimos en paz.
A lo largo de estas jornadas, la ciudad se convierte en un escenario vibrante de charangas, jotas, procesiones, fuegos artificiales y abrazos sin distinción de origen. Es en estos días cuando los tudelanos —y quienes hemos hecho de Tudela nuestro hogar— reafirmamos que la diversidad no divide, sino que enriquece.
En este contexto, es inevitable mirar con preocupación los recientes acontecimientos ocurridos en Torre Pacheco y el aumento de discursos de odio y actitudes racistas en diferentes rincones del país. Estos hechos nos recuerdan que la convivencia no es una herencia asegurada, sino un compromiso diario. Un pacto entre personas que entienden que el respeto no se impone, sino que se practica. Que el odio se combate con educación, cultura y presencia pública.
Tudela, como parte de Navarra, ha sido históricamente un territorio de hospitalidad. Aquí se ha recibido a quienes llegan, se ha compartido mesa con quienes son distintos, y se ha abierto espacio en la fiesta para todos. Lo que ocurre en Santa Ana es prueba de ello: vecinos de todos los orígenes participan activamente, suman tradiciones, aportan sabores, bailes y lenguas. Los niños juegan juntos en las peñas, las familias se saludan en la plaza, y el pañuelo rojo se convierte en símbolo común de pertenencia.
En tiempos donde algunos pretenden sembrar división, Tudela responde con música, calle y comunidad. Porque celebrar la fiesta también es celebrar la convivencia. Y porque cuando encendemos la alegría, apagamos el miedo.
Que estas fiestas de Santa Ana sean, entonces, también un grito silencioso: contra el racismo, contra el odio, contra la exclusión. Por la paz, la cultura y la dignidad compartida.