Opinión

Ojalá

Llegan las fiestas. Con ellas, el bullicio y las ganas de divertirse, también la nostalgia y las ausencias. Sentimientos encontrados a los que hay que conceder su espacio en armonía. 

Ahí está la clave de las fiestas y de la convivencia, en el encuentro armónico entre diferentes. Bien lo saben el rojo y el blanco que inundarán la Plaza Nueva el día 24. 

Ojalá que las fiestas sean encuentro en la diversidad. Que los diferentes colores de vecindad, políticos, de piel, de banderas, de identidades, forjen el nexo común de la fraternidad. Que no se escuchen absurdos insultos, Tudela y Pamplona no son rivales sino ciudades hermanas que forjan una Navarra rica y diversa.

Ojalá que los fuegos artificiales sean los únicos estallidos que iluminen el cielo aquí, en Gaza, en todas partes.

Ojalá que las fiestas y su alegría contribuyan al espacio armónico que tanto necesitamos.