Llegan los días de nuestras fiestas. Año tras año disfrutamos estos días de goce colectivo con algunos actos rituales que se repiten cada año y con algunas novedades. Amamos nuestras fiestas y quizá debamos darle alguna vuelta a cómo hacerlas todavía más plurales, más diversas para un público diverso en edades, culturas e identidades de distinta índole.
Nuestras fiestas son abiertas y hospitalarias, pero eso no es óbice para mejorar su universalidad. Merece la pena darle alguna vuelta a fondo a lo largo del año a cómo hacerlas aún más plurales para que público de todas las edades puedan disfrutarlas, para que esté presente la diversidad cultural que tenemos actualmente quienes habitamos en Tudela.
Quizá podríamos empezar por cosas sencillas. Por ejemplo, el ayuntamiento podría subvencionar una comida popular cada día de una comida típica de cada uno de los países de origen de quienes habitamos en Tudela o quizá invitar a un pincho-pote de países diversos cada día o podría llevar a cabo otras actuaciones que propusieran los diferentes colectivos que representan a jóvenes y a mayores. Y, desde luego, podría subvencionar atracciones infantiles para que todas las niñas y niños de la ciudad disfrutasen de ellas.
Si no se avanza en esas direcciones, las fiestas, nuestras entrañables fiestas, pueden llegar a perder su carácter universal para el conjunto de la ciudadanía tudelana. Es decir, de quienes habitamos en Tudela.
Con alegría y atención ala diversidad, ¡felices fiestas, zorionak!