Llega Navidad en un año complejo y lleno de incertidumbre. Son tiempos de colores y convivencia, de pureza en nuestro actuar, sin mentiras ni engaños, tiempos de fe en nuestras posibilidades para seguir creyendo en nuestro País y en nuestra tierra a pesar de las dificultades por las que atraviesan algunas empresas del sector del automóvil. Son días de convivencia que como decía Ortega “no se logra solo por el hecho de vivir juntos sino por hacer cosas juntos”.
Hoy vivimos en rojo, con un enojo intenso de resentimiento ante el contrario y una ira que, en demasiadas ocasiones termina en confrontación. En Navarra sabemos mucho de esto pero también sabemos que el rojo de nuestra bandera es símbolo de unión y de solidaridad entre nosotros, entre otros pueblos y otros territorios. Ahí queda “la Dana” de Valencia donde nuestra gente supo estar a la altura del desastre aportando recursos materiales y humanos, desplazándose a los lugares arrasados por la riada.
La Navidad es tiempo de gloria, época apropiada para convencer y no imponer. La Navidad es un himno contra la miseria y en favor de los más desprovistos. Llegará el día que no haya más campos de batalla que los espíritus que se abran a las ideas.
La vida sigue y la Navidad volverá este año con más fuerza que nunca pues como decía ese novelista francés, Víctor Hugo, dramaturgo, intelectual y político del s. XIX: “los problemas sociales son terribles pero simples, son cuestiones entre los que tienen y los que no tienen”. Y así, entre unas cosas y las contrarias, la Navidad llega a Navarra y su Ribera, a todos y cada uno de los pueblos de la Merindad de Tudela, que es así como se llama cuando se habla de Merindades, con la alegría y el verde de la esperanza, el festejo y la familia.
La música y el canto de villancicos volverán a sonar con fuerza en una especie de reto al mal tiempo: “Si llueve que llueva, si nieva que nieve, sonando están las campanas, es de noche y amanece”. ¡FELIZ NAVIDAD!