Construir sin alumnos: reflexiones entre dos récords

ARRIOSTRANDO

Poner una riostra:

Una riostra es un elemento estructural en la construcción que se usa para aumentar la rigidez y estabilidad de una estructura, conectando y reforzando otras partes como vigas, columnas o muros

ARRIOSTRANDO: “elemento que une y estabiliza, es decir que ayuda y hace equipo”

Tengo varias rutinas diarias y una de ellas es repasar, a primera hora de la mañana, las noticias de la prensa. No descarto esforzarme en abandonarla en un futuro, porque últimamente me viene agriando el café… pero, por ahora, el hábito me vence y también la responsabilidad de estar, más o menos, al día de lo que ocurre en el mundo.

Hace unos días, dos noticias leídas una tras otra llamaron mi atención. La primera anunciaba la inminente puesta en marcha de la construccion del centro educativo de FP de Oronoz Mugaire por la UTE MARIEZCURRENA-OSES, de nuestros colegas los arquitectos Peralta Ayesa, S.L.P. , que contará con una inversión récord de 22 millones de euros. La segunda hablaba de otro récord, esta vez a la baja: los 4.496 alumnos de 3 años que serán escolarizados este año en el primer curso de Infantil en Navarra, la cifra más baja de los últimos 80 años.

Parece evidente que el número de alumnos va a descender —bien lo saben los centros educativos, que no dejan de llenar los espacios publicitarios de las radios locales— y que es necesario que alguien empiece a pensar en las consecuencias. Porque ¿quién va a llenar en el futuro las aulas de los centros hoy en uso? ¿Qué se hará con esos espacios?

¿Podemos permitirnos que se tomen hoy decisiones con repercusiones futuras en cuestiones sustanciales?

Analizar los temas fundamentales de nuestra sociedad, cuyas decisiones presentes tendrán importantes consecuencias mañana, es una enorme responsabilidad. Bajo mi punto de vista, esto exige miradas largas y una idea clara del futuro que queremos como sociedad. Sin embargo, hoy vemos con frecuencia decisiones que responden a otros motivos, buscando rentabilidades inmediatas, sean cuales sean sus efectos posteriores.

La sociedad debería reclamar entonces a sus dirigentes PLANES ESTRATÉGICOS que, mediante acuerdos sobre las necesidades y las posibles soluciones, orienten la toma de decisiones futuras y nos permitan pensar en una sociedad ordenada, con un rumbo y un objetivo claros.

A día de hoy, en el mundo de la construcción, los plazos de ejecución de cualquier proyecto rondan los 36 meses, un periodo que se multiplica cuando intervienen decisiones urbanísticas o grandes infraestructuras. Por ello, en estas cuestiones más nos vale acertar, porque, de lo contrario, corremos el riesgo de encontrarnos con edificios sin uso cuando se terminen o con puentes que no conduzcan a ninguna parte.