Opinión

¡Treinta y tres años de Libertad e Independencia!

La Columna

Estos primeros días del mes de febrero, Plaza Nueva cumple treinta y tres años ininterrumpidos de publicación y de Vida. 

La revista nació con ganas de aportar, semanalmente, cercanía y amplitud comarcal, -emulando aquellos territorios Banu Qasi, de Onneca, la matriarca de las Nabarras-, y se ha ido transformando con los tiempos. Ahora, es a través de internet y las redes como se complementa día a día el trabajo editorial de la publicación, que se adapta así a los tiempos y alcanza todo tipo de públicos y segmentos a través de diferentes Soportes y Medios, vías que dotan de una mayor personalidad al proyecto en múltiples ámbitos.

Podríamos hacer bromas y chanzas con este tiempo alcanzado, ¡porque el proyecto ya tiene la edad de su Señor Jesucristo! Y también, asegurar que ¡ya somos crucificables! -¡Qué más quisieran algunos! Visto cómo se entiende hoy la información y la comunicación y el ojo por ojo y el Blanco y Negro de unas Vidas vacías, sectarias y extremas-… ¡Pero aquí seguimos y pensamos seguir! Hablando y dejando hablar, contando y acercando al día a día nuestro devenir social.

No se entiende, ni se ha entendido, en estos 33 años de publicación constante, el precio que pagamos por ser fieles a nuestros principios y al lema fundacional de la Marca: Ser Libres e Independientes. Ni tampoco se quiere ver nuestro trabajo como la tarea equidistante entre la realidad y nuestros deseos, pero aquí estamos, dispuestos a seguir el ora et labora de ese empeño.

No estamos adscritos a ideología o mandato externo alguno y ello, -permítanme que lo recuerde, lo afirme y lo reivindique como parte del pedigrí de esta casa-, nos supone un esfuerzo y una tarea titánica que no se ve, ni se entiende, pero aquí lo tienen: Plaza Nueva ya es una Marca reconocida, que se ha hecho y se hace cada día su hueco en la inmensa y perdida tarea de informar y acompañar. Y lo hacemos justo en unos tiempos en los que todo está dirigido e hilvanado -vía algoritmo y catecismo-, para que todo se interprete en pocos colores.

Hemos sido garantes del arcoíris de sensibilidades y gustos. ¡Lo seguimos siendo! A pesar del caro precio que pagamos por dejar hablar -en y con Libertad-. Y asumiendo también, cómo no, los errores que toda organización puede -y debe- cometer, porque en ello va su humanidad.

Trabajamos con la ilusión permanente de la cercanía, la educación y el respeto, asumiendo unas ingentes carencias que arrastra el ser -de hecho-, un equipo de trabajo pequeño, muy pequeño, pero laboramos con tesón y la razón que aporta la dedicación desinteresada, segura, firme y fiel, de ser autónomos.

Nadie conoce de cerca, ni en sus carnes, el esfuerzo que representa en esta sociedad nuestra ejercer esta Libertad y esta Independencia de que somos garantes, pero aquí estamos para quien lo quiera comprender y entender, y nos desee acompañar en el empeño… ¡Seguiremos informando años y lustros porque creemos en esta vital y cercana forma de estar ahí!

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