Opinión

18 de julio, 89 años del desastre

No sé en qué bando hubiera estado si lo hubiera vivido

No sé en qué bando hubiera estado si hubiera vivido, -con uso de razón-, el 18 de julio de 1936. Pero hoy es un día especial, porque se cumplen 89 años de aquella barbarie que enfrentó a hermanos contra hermanos en esta España nuestra de las Españas. Y lo cuento en primera persona, porque el caso se dio en mi propia Familia.

No sé qué puede tener uno en el cuerpo, -y en la mente-, para que llegue ese punto en que un día uno salga a dar tiros por las calles a plantarle cara a otro loco, como uno mismo, pero que ve las cosas de forma diametralmente opuestas… ¿Dónde quedará la razón?

Tendría que estar muy muy harto, muy cansado y desengañado, y muy aborrecido de todo y por todo, -y de todos-, creo yo, hoy y ahora. ¡No sé! Aunque la conciencia, como la educación, se trabajan a destajo cada día, y es fácil perder el oremus sin sentido… ¡Ahí quedó una buena mala prueba aquel 18-7-36!

No sé en qué bando hubiera estado pero me alarma profundamente y sobremanera la ligereza con que ahora se juega ese -parecido-, frentismo. Esa ligereza con la que todo se extrema. Se focaliza y -evidentemente-, se exagera alocadamente, sin sentido alguno.

No viví, ni padecí, aquellas circunstancias, aquellas coyunturas, pero ahora, la verdad, me asusta ver la facilidad con que todo el mundo se apunta a un bando con frenesí. ¡Muera la reflexión! ¡Con qué agilidad se enfrenta y se concara la peña por cualquier cosa! ¡Si todo es más simple que eso! ¡Está reducido a razonar!

No sé en qué bando hubiera estado aquél 18 de julio del ’36, pero sé claro que ahora, adoro la paz, la serenidad, el respeto, el departir, el compartir, el entender. ¡El respirar siquiera! De modo que la efeméride no representa nada, -como nunca representó-, pero sirve de ejemplo, de reflexión, de bula. ¿Qué demonios hacemos jugando con fuego? ¿Somos conscientes siquiera de la inconsciencia de Europa armándose amparada por el imperio y enfrentándose al dictador vecino y hermano de forma interesada?

No sé en qué bando hubiera estado aquél 18 de julio del ’36, -insisto-… ¡Pero conmigo que no cuenten para ese juego ni ahora, ni nunca! 

No sé en qué bando hubiera estado, pero ahora, sé en cuál milito, en qué punto estoy, dónde me veo… ¡Y creo firmemente que la Paz es el camino! -Ya lo dijeron Gandhi, Spinola, o cualesquiera muchos otros, de ésta y otras mil maneras-. Y eso del “si vis pacem, para bellum”, que se lo ofrezcan a otro perro, con otro hueso: ¡La Paz es lo único viable, en conciencia! Lo único rentable, en clave económica, humana o Libertaria, o Liberal e interesada.

Y me sorprende cómo se vienen arriba ahora, unos y otros, sólo por colores, impresiones, acepciones o banderas. ¡Es un absurdo global! La Vida, creo yo, es otra cosa mucho más simple. 

La insoportable levedad del ser debe serlo en la medida que fluye, como el río de Manrique, porque es un deber para todos construir la Vida en torno a la convicción de la Paz, la serenidad y el orden público respetable… ¿Tan difícil resulta?

Israel va de víctima. Sin embargo, ahora es el verdugo, contundente e incontestable… ¿Será por miedo que nadie le planta cara?

Este nuevo desastre, -como muchos otros que nos pasan desapercibidos, y ya sabemos que la ignorancia no resta responsabilidad-, es uno más de esos eventos impresentables, dolorosos e irrepetibles del que hoy se rememora, tristemente, el 89º aniversario de aquel bien triste y doloroso Alzamiento Nacional que terminó de desarmar la desastrosa II República Española y nos sumió en la oscuridad... ¡Y es obligación de todos arrimar el hombro día a día, cara a cara, actitud ante actitud, para evitar que se repita!