Opinión

Sensaciones

La otra jardinería

La jardinería es el más puro de los placeres humanos. - Francis Bacon (1561-1626) célebre filósofo y escritor inglés.

Sensaciones

(escrito en mayo del 2018) 

Los placeres importantes y sencillos, nunca cambian

La otra mañana y sin esperarlo, me sentí muy vivo, os lo cuento. Como cada mañana, a primera hora, me fui a trabajar, tenía que recortar una pradera y dar una vuelta por una zona de rosales tapizantes que hemos plantado esta primavera. Los había abonado y cavado hacía unos días y me gusta siempre ver los resultados del trabajo, tenía que observar si necesitaban riego.

Antes de comenzar a cortar la pradera, fui a conectar el riego de unos bambús, al abrir una de las puertas, observe el jardín desde una perspectiva que hacía tiempo que no lo veía, me llamó tanto la atención que no pude detenerme en la puerta y entré en el recinto.

 En este momento me inundó un aroma a azahar que me transmitió unas sensaciones de las que es muy difícil olvidarte, todo venía de unos maceteros en los que hay plantados unos naranjos, llegué hasta ellos y me paré para observarlos. 

Estaban como habían estado dos días antes; cuando me pase por allí a regarlos; solamente había una pequeña diferencia, comenzaban a florecer y es ahora cuando tenemos que decir ¨dios está en los pequeños detalles¨. 

Todo había cambiado, veía el jardín de un modo diferente, el aroma me había cambiado el estado de ánimo, la pradera que tenía que segar se convirtió de repente en algo necesario y ya me faltaba tiempo para ayudarla a estar más feliz. Soy de los jardineros a los que nos gusta segar las praderas caminando.

Mientras caminas por una pradera te da para mucho, te da para segar, para pensar, para observar qué zonas funcionan mejor y cuales peor, ves árboles y arbustos  que componen el espacio de primera mano y esto te hace estar siempre por delante de los problemas; algo imprescindible en la jardinería si quieres que todo funcione; tras dos horas segando césped y de haber recorrido cada metro del jardín, ya tenía en mi poder toda la información necesaria para saber que no había ningún problema, todo estaba perfecto, incluso las imperfecciones innatas en la naturaleza.

 Como venían unos días de más calor, solo me quedaba aumentar el tiempo de riego según las zonas, para dejar todo organizado y poner al servicio del jardín los medios de los que dispone. De todo lo demás se encarga la naturaleza.

Aproveche el ir a subir el tiempo de riego para ver los rosales de los que he hablado y observar que ya estaban haciendo capullos para comenzar a florecer. Me estaban devolviendo el esfuerzo de haberlos cavado y abonado.

Ya había terminado mi trabajo en ese jardín; pero no tenía ganas de irme; algo dentro de mí, me hacía quedarme, así que me di un paseo por la pradera que había segado, volví a observar los naranjos dejándome embargar por el aroma a azahar y después de un tiempo disfrutando de las sensaciones, me llegué a los rosales para verlos en su conjunto, imaginándome cómo estará ese lugar el día que todos los rosales formen un tapiz verde con flores blancas.

El crear un espacio ajardinado es como un viaje en el que disfrutas desde el primer paso, no tienes prisa por llegar al final del trayecto.

Recogí toda la herramienta que había utilizado y me fui porque tenía que irme, no porque me apeteciera el hacerlo.

 Así es como definiría yo ¨la otra jardinería¨, la de las sensaciones, los paseos y el placer en cada paso.