Jardinería Urbana
Mira dentro de la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor
Albert Einstein
Ahora hablaremos de la jardinería urbana. Ese tipo de jardinería a la que nunca le damos la importancia que se merece. La jardinería que nos acompaña a lo largo de nuestra vida y que pasa por delante de nuestros ojos, sin darnos cuenta de todo lo que nos aporta.
Podríamos definirla como el sector de jardines que alberga la ciudad y las viviendas que la componen. La jardinería que nos permite entrar en contacto con la naturaleza sin perder nuestro estilo de vida urbano.
Para nosotros la jardinería urbana tiene una importancia vital en el cuidado del medioambiente, ya que la suma de jardines que la forman son una parte realmente importante del pulmón verde de una ciudad.
Tenemos que tomar conciencia de la suerte que tenemos los que disponemos de un espacio natural en nuestra vivienda y de lo que eso significa en nuestra contribución al medioambiente. No solo debemos de cuidarla para nuestro disfrute y el de los nuestros, si no que, al poseer un bien tan preciado hoy en día, tenemos la responsabilidad de mantenerlo en las mejores condiciones y utilizando las técnicas más apropiadas para dañar lo mínimo posible el planeta en el que vivimos.
Quizá pensemos que al ser un espacio tan pequeño carece de importancia, pero lo que hacemos en él, marcara nuestra manera de ser y de proceder, servirá de ejemplo a nuestros hijos y les enseñara a dar importancia a lo que de verdad la tiene.
Tenemos que ser capaces de contagiar a los nuestros las buenas prácticas con el medioambiente, involucrarlos en el cuidado y porque no, también en el placer que uno siente al aportar su granito de arena para que nada se destruya.
Un pequeño jardín es el lugar de la vivienda donde más tiempo pasaremos y en el que nos reencontraremos con lo que somos por naturaleza, seres que forman parte de algo tan hermoso, que, por la cotidianidad de nuestra vida, a veces olvidamos.
El jardín del que hablamos nos devuelve a nuestros orígenes y nos hace sentir sensaciones que tenemos olvidadas, hace que nos relacionemos con los que lo disfrutamos, de una manera diferente, de una forma natural y espontánea, dejando fluir nuestros sentimientos sin tener barreras que nos coarten. En una palabra, nos hace ser nosotros mismos
No podemos olvidar por la importancia que para los habitantes de una ciudad tiene, la jardinería municipal, una serie de espacios verdes donde poder pasear, relacionarnos con los demás y poner en marcha actividades que nos hacen la vida más humana.
La jardinería a la que nos referimos, forma parte del urbanismo de la ciudad y no siempre es tratada con el respeto que se merece. A la hora de su planificación suele ser la parte pobre del proyecto, la que siempre se queda en segundo plano y a la que se destina la menor parte del presupuesto de la obra. Poco a poco esto va cambiando y gracias a profesionales que entienden la importancia de las zonas verdes en el desarrollo de la convivencia de las personas vemos como comienza a surgir una nueva cultura medioambiental.
Así como el concepto del urbanismo en cuanto a zonas verdes va cambiando, tenemos que ir cambiando también las prácticas de mantenimiento de dichas zonas. Hay que abandonar la idea de que son costosas de mantener, tenemos que ver el gasto que esto supone, como una inversión en calidad de vida y apostar por profesionales para su cuidado que vean la jardinería como lo que en realidad es. ¨ El arte y la práctica de cultivar los jardines¨.
Utilizamos técnicas en su cultivo que lo único que pretenden es rentabilizar el tiempo, este concepto de trabajo tenemos que cambiarlo y educar a los nuevos jardineros en el placer del trabajo bien hecho.
Tenemos que intentar mimetizarnos con el entorno paisajístico y disfrutar como las plantas disfrutan, cuando llevan unos cuidados adecuados y sufrir, como las plantas sufren, cuando son tratadas sin la más mínima consideración.
Esto, aunque os parezca un poco bucólico, no es así, es la pura realidad. Las plantas siempre nos devuelven más de lo que les damos y hay una gran diferencia cuando llegas a un espacio trabajado con buenas prácticas, lo primero que observas son las ganas de vivir que tienen las diferentes especies que lo componen, te envuelve un sentimiento de bienestar y sin saber porque te cuesta esfuerzo dejarlo. En una palabra, te sientes en sintonía con el espacio y disfrutas de las agradables sensaciones que provoca.
En cambio, cuando entras en un espacio mal trabajado enseguida te envuelve una energía negativa, que sin saber porque te predispone a dejarte embargar por malos pensamientos. Una pradera mal cortada, unos arbustos mal podados, unos árboles viviendo en alcorques tratados con herbicida, unos rosales con flores marchitas, así podríamos seguir indefinidamente y sin darnos cuenta de lo que esto significa en nuestra vida.
Estas prácticas bien o mal llevadas hacen que nuestras sensaciones sean positivas o negativas y con esto, que nuestras relaciones hacia los demás, nos aporten o nos resten.
Algo tan sencillo como hacerlo bien o mal, condiciona parte de nuestra vida. Una jardinería bien planificada y bien trabajada nos hace la vida más agradable.
Espero que a partir de ahora veamos nuestra jardinería de otro modo. Para entender esto debéis fijaros en los detalles a los que no se les quiere dar importancia. Cunetas de carreteras, unas desbrozadas y otras tratadas con herbicidas. Alcorques de árboles, unos con herbicida y otros bien desbrozados o incluso algunos ajardinados. Praderas cortadas en su momento o praderas a las que se deja crecer sin control y cuando nos viene bien las cortamos. Podas drásticas en arboles mal formados. Riegos mal planificados con el desperdicio de agua que esto conlleva y así podríamos seguir.
Mirar la jardinería de otro modo y os aseguro que la disfrutareis y exigiréis que sea tratada como se merece.