Opinión

Como entender tu jardín urbano

La otra jardinería

Los espacios urbanos ajardinados deben de aportar al ciudadano ante todo sensaciones de bienestar, serán espacios relajantes en los que disfrutar de experiencias sociales. Nuestro jardín urbano debería ser un pedazo de la naturaleza que nos rodea, dentro del lugar que habitamos, en el cual los edificios en los que vivimos formen parte del paisaje, es lo que definimos como paisaje urbano. 

Deberíamos huir de crear espacios artificiales que nada tienen que ver con nuestro entorno, dando lugar a islas sin identidad colectiva, que al final es el concepto que debemos buscar a lo hora de ajardinar espacios comunes. 

La naturalización de nuestras viviendas, tanto en fachadas como en terrazas y cubiertas, es otra de las tareas interesantes a realizar en el paisaje urbano. Mimetizarse con el medioambiente siempre es positivo. Convierte nuestra estancia en éstas en algo más humano, nos ayuda a reducir las temperaturas y hace de estas construcciones lugares de referencia en cuanto a reflexionar sobre la bondad que la naturaleza otorga a nuestras vidas.

Es sumamente importante en la jardinería urbana la elección de especies, ésta determinará el uso del espacio. Un arbolado bien seleccionado nos procurará sombra y un mantenimiento relativamente sencillo en cuanto a sus cuidados. Parterres y jardineras con arbustos bien escogidos aportarán volumen, color y aromas definidos. Praderas sostenibles darán a nuestra zona verde la base de su conformidad. Otro factor a tener en cuenta son las necesidades hídricas y los sistemas de riego, de ello depende la sostenibilidad de nuestro entorno.

La jardinería urbana debe de formar parte del espacio público desde su punto de partida, las construcciones han de surgir desde ese espacio ajardinado y no al contrario.

Hay una gran diferencia cuando se proyecta la construcción y después ajardinamos, o si logramos que vayan paralelos el proyecto de construcción y el proyecto paisajístico.

En la jardinería urbana es determinante el color, no los colores. El color afecta directamente a nuestras emociones y es capaz de estimular, crear alegría o tristeza. El verde nos aporta equilibrio, el azul tranquilidad, el violeta creatividad, el rojo energía y así sucesivamente. 

Debe de primar una gama dependiendo de la luz que tenga el espacio y las sensaciones que queramos transmitir a través de nuestro diseño. No es lo mismo proyectar una zona de juegos, que la entrada a un museo o un jardín dedicado al descanso y la relajación.

Puesto que las formas y los volúmenes, los conforman las construcciones, necesitaremos encontrar las sensaciones principalmente en el color y aun sabiendo que siempre primará el verde, este solo será la base sobre el color que la luz y el espacio nos pide.

La naturaleza nos brinda plantas con una gran gama de colores y formas, en la elección de las mismas radica nuestro éxito a la hora de que quien lo disfrute en cada momento, se sienta feliz, sin saber por qué. 

En estos jardines son esenciales los caminos y senderos, pues estos marcaran el ritmo del espacio, y este ritmo será determinante a la hora de sentirnos parte del lugar.

Un jardín urbano no necesita nada que sobresalga, su mayor logro es pasar desapercibido a la vista, siendo parte sustancial de nuestras sensaciones.