¨Nuestros cuerpos son nuestros jardines, nuestras voluntades son nuestros jardineros¨
William Shakespeare (escritor inglés)
Si tenemos la suerte de disponer de un jardín propio del que disfrutar cuidándolo, debemos entender que formamos parte de un grupo de personas exclusivo que aportan mucho al desarrollo del medioambiente. Estamos gestionando un pedazo de naturaleza en estado puro, somos parte de un todo y por conciencia, nos vemos obligados a realizarlo adecuadamente.
En nuestro jardín, no solo hay plantas, en nuestro jardín hay un mundo muy diverso, que por sí solo, sería capaz de mantener un equilibrio. Solo con no estorbarlo sería suficiente (mucho ayuda, quien no estorba). Si con unas prácticas no adecuadas rompemos esa cadena, estamos condenando a nuestro espacio a perder parte de su biodiversidad.
Nuestro jardín es nuestra responsabilidad y en él conviven desde microorganismos en la tierra, insectos, aves y por supuesto personas. Las especies vegetales que plantamos, son un medio para conseguir un fin, parte de ese fin es crear espacios con belleza, que nos aporten sensaciones y con ello lograr el fin último de la jardinería ¨el arte de crear espacios armónicos donde cultivar y cuidar plantas¨.
Nuestro jardín es el espacio más amplio de nuestra vivienda, en el cual desarrollamos nuestra vida cotidiana, de cómo lo ordenemos dependerá nuestro éxito.
Si tenemos edificaciones en nuestro entorno, trabajaremos con la idea de centrarnos solamente en nuestro espacio.
Bien al contrario, si tiene una proyección hacia el exterior, aprovecharemos esta característica y trabajaremos con la idea de hacer de nuestro espacio una zona que forme parte de ese horizonte.
Siéntate a contemplarlo, ten una perspectiva general del mismo, mimetízate con él y comienza por observar todo lo bueno que te aporta, olvídate de los problemas que veas (han estado allí y llegará el momento de resolverlos) sé positivo. Nunca lo hagas por obligación, espera el momento y cuando te canses o te aburras lo dejas, ya que dependerá mucho del estado anímico que tengas, el que conectes o no con el espacio, sobre todo al principio.
Con el tiempo esta situación cambiará y utilizarás el jardín para cambiar tu estado de ánimo, que de esto trata la jardinería.
Cuando ya tengas asumido el concepto general del espacio, dejarás de ver y comenzarás a mirar. Llegar a este punto es lo más difícil a lo que te vas a enfrentar.
Observaras elementos que no habías descubierto, unos te atraerán y otros entorpecerán tu perspectiva, lo mismo visual que anímica.
Empezarás por los que tengas más cerca de ti y dificultan tu visión general, si son plantas las trabajaras para poder mirar más allá, y si son de otro tipo, deberás ordenarlos, para conseguir que tanto unas como otros dejen ser figuras principales (pues en un jardín, ningún elemento que lo compone debe de primar sobre los demás).
De este modo, encontrarás el equilibrio del espacio, muy importante en un jardín, pues la naturaleza por sí misma nunca deja de mantener dicho equilibrio. (esto es fácil de observar en cualquier espacio no invadido por el hombre).
Para conseguirlo debes de dar la misma importancia a los elementos que contenga el jardín como al espacio vacío, todo forma parte de un todo.
Con esto habremos logrado dos normas muy importantes para tu jardín y para las personas que lo habitan. Perspectiva y Equilibrio.
Pasaremos a encontrar el Ritmo, que es la sensación de movimiento y afecta al estado anímico que provoca el espacio.
Al igual que en la música el ritmo nos marcará la manera de sentir nuestro jardín y lo podremos experimentar lo mismo contemplándolo que recorriéndolo.
Para crear un ritmo deberemos hacer que nuestro jardín sea fluido, que no tenga elementos que detengan demasiado tiempo nuestra atención, pues este parón, influirá en nuestro recorrido visual, dividiendo el jardín y comprimiendo el espacio.
Nosotros deberemos aplicar el ritmo al jardín, setos muy recortados y caminos rectos, crean un ritmo rápido, por el contrario, emplear plantas con distintas formas y caminos sinuosos, crearán un ritmo lento y relajante.
Perspectiva, equilibrio y ritmo, tres normas tan importantes en la naturaleza como en la vida.