El Servicio de Anestesiología y Reanimación es uno de los muchos servicios y unidades del Hospital Universitario de Navarra que presenta un déficit de facultativos desde hace años. Esta situación está teniendo una repercusión directa en las prestaciones sanitarias, así como en la calidad de la asistencia que se está ofreciendo a los ciudadanos.
Los procedimientos que realizan los anestesistas como son una sedación, una anestesia general, un tratamiento del dolor, etc., no están exentos de riesgos, y es por ello que deben ser realizados por dichos profesionales. Más aún en aquellos pacientes con patologías previas en que el riesgo de un efecto secundario o complicación aumenta si no se valora correctamente por el profesional adecuado, en este caso el anestesista
De entre todas las soluciones posibles a esta acuciante situación, el Departamento de Salud ha escogido la más fácil y la peor, y es sustituir a los anestesistas por profesionales sanitarias sin la cualificación médica específica. Solución que para los gestores resulta más barata, pero para los pacientes es mucho menos segura.
Es preceptivo realizar una valoración del riesgo a todo paciente que vaya a ser sometido a un procedimiento quirúrgico o prueba complementaria. Para ello es imprescindible que sea evaluado previamente por un especialista en anestesia y reanimación que, tras un interrogatorio, exploración física y valoración de las pruebas complementarias previas, establecerá el nivel de riesgo de cada paciente.
Sin embargo, actualmente hay pacientes en los que la evaluación preanestésica y el correspondiente “apto” o no a determinado procedimiento, la realiza un profesional sanitario sin cualificación médica, que remite al especialista solo aquellos que presentan un mayor riesgo anestésico por sus patologías previas. También hay procedimientos como son las colonoscopias que precisan una sedación y que no están siendo realizadas por anestesistas.
Es decir, en este momento hay pacientes a los que se les realiza un procedimiento anestésico sin que les explore, sin que les interrogue, sin que les realice una sedación y sin que les controle estrechamente durante la recuperación un anestesista.
Además, durante la intervención, un menor número de facultativos anestesistas de los necesarios cubren los posibles riesgos de accidentes, de imprevistos o de complicaciones, que la Administración obliga a asumir tanto al médico como al paciente, de forma injustificada e innecesaria.
En definitiva, la política actual sanitaria está llevando a admitir un riesgo extra a la población navarra al implantar procesos asistenciales que carecen no solo de la calidad asistencial imprescindible sino de la seguridad exigible.
Esta nueva organización del Departamento de Salud se está implantando lentamente y sin ruido con la excusa de la falta de facultativos y/o presupuesto. Pero lo más perverso es que se está haciendo sin informar a los pacientes de qué profesional le está asistiendo en cada parte del proceso y cuál es su cualificación.
Solo queda esperar que los usuarios, los perjudicados por esta deriva, se empoderen y decidan exigir lo que les corresponde, una atención sanitaria pública segura y de calidad.
¿Levantarán la voz? ¿Lo harán las asociaciones que les representan? ¿Se movilizará la sociedad para revertir el deterioro sanitario? De momento parece haber poco ruido…
Será que la sociedad está anestesiada, sí es posible, pero quizás no bien anestesiada.
Alberto Pérez Martínez
Secretario General del SMN
M.ª Concepción Goñi Orayen
Vicepresidenta Hospitalaria del SMN
M.ª Pilar Anadón Senac
Vocal de la Comisión Ejecutiva del SMN