Opinión

La migración institucional

Ahora que llegan las fiestas, no solo las de Tudela, sino las de todos los pueblos de la ribera, comenzará la trashumancia de políticos desde la capital hacia esta tierra sureña. Cargos públicos que en estos actos se suelen prodigar por eso de las fotos en el chupinazo, recordarnos que están allí, convivir un rato con los alcaldes y concejales de la zona sur navarra y hacer algún mérito para las siguientes elecciones. Y Tudela y la ribera entera los recibirá, como se recibe a cualquier foráneo que viene a nuestras fiestas, con una sonrisa y los brazos abiertos. Quizás algún comentario irónico de que apenas pisan la ribera de octubre a junio, de que no llega dinerico a la zona del Ebro, en fin, cósicas que se dicen entre vino y vino y entre pincho y pincho.

Tras el chupinazo o el día de la patrona, suelen recalar en uno u otro, se irán de Tudela y recalarán en otro pueblo ribero. Debe ser duro esto de ir de fiesta en fiesta, de pueblo en pueblo como auténticos feriantes, poniendo la mejor de las sonrisas y volver a la noche a Pamplona, agotado/a de toda la jornada y pesando en que al día siguiente habrá que volver a otro pueblo de la zona sur. Días de calor sofocante, de algún abucheo, de constantes saludos y besos, de vestir traje o vestido para la ocasión a veces nada cómodo…¡pobres políticos capitalinos ajenos a este clima tan tropical y hostil!

Y Tudela y la Ribera, quedará tras estas visitas igual que antes, con sus problemas intactos: sin la gratuidad de la autopista a Pamplona (algo discriminatorio tras la autovía Pamplona Estella y Pamplona Sangüesa), con el canal de Navarra licitándose tan poco a poco que cuando llegue el agua a la ribera puede que tengamos que hacer otro paralelo. Seguiremos sin que lleguen más carreras universitarias a la mini UPNA tudelana y con Sementales a punto de derrumbarse, con el proyecto de Moneo en el cajón por falta de presupuesto, de ayudas e intención de unos u otros. También seguiremos debatiendo si el tren de alta velocidad para o no para en Tudela, quejándonos de las pocas instalaciones deportivas y aún menos piscinas que existen. Y protestando de que el hospital Reina Sofía cada vez tiene menos especialistas y más usuarios o que la Ribera es la zona donde más desempleo hay dentro de nuestra Comunidad.

Lo aceptemos o no, a Tudela los políticos vienen en tres o cuatro ocasiones: a las jornadas de la verdura, a la semana de cine y porque viene la Reina, al cohete y poco más. Así que a ver si aprovechan los alcaldes y concejales riberos para entre brindis y brindis, sacar algo para esta deprimida zona sur navarra.