“Los futuros historiadores quizás no comprendan nuestro desviado sentido de la proporción. ¿Cómo pueden los seres inteligentes tratar de dominar a unas cuantas especies molestas por un método que contamine todo lo que les rodea y les traiga la amenaza de un mal e incluso de la muerte de su propia especie?Y sin embargo, eso es precisamente lo que hemos hecho. Lo hemos hecho, no obstante, por razones que se derrumban en cuanto las examinamos”.
Silent Spring
Se puede afirmar que hasta que esta valiente mujer despertó las conciencias, la humanidad no tenía ninguna sensibilidad por toda la carga de pesticidas que a diario se echan al campo. El gran mal de esta sociedad es que la naturaleza no se ha considerado en el balance económico. Nadie paga por contaminar. Si los productos conseguidos a cuenta de contaminar el agua, el aire y la tierra incluyeran el coste ambiental, serían bastante más caros que los de cultivo ecológico que no tienen ningún impacto. Esta mujer denunció por primera vez la irracionalidad de los patrones de producción y marcó los límites de un crecimiento económico que no tiene en cuenta las consecuencias de no aplicar la biología a actividades que tienen que ver con la vida y la tierra. El desafío de la degradación ambiental nos obliga a cambiar las técnicas y los modos de producir alimentos y todo tipo de bienes. Una sola mujer, se enfrentó a la gran industria y se lo hicieron pagar muy caro. Su libro “Primavera silenciosa”, de 1964 del que pronto se vendieron dos millones de ejemplares , es uno de los más influyentes del siglo XX y marca un antes y un después. Sus tesis están hoy de rabiosa actualidad.
Una mujer dulce y menuda
Nació en 1907 en una granja de 26 Has en Pelsilvania. Ya de niña, ganaba premios de escritura y demostraba un interés por la naturaleza poco común. En 1925, se graduó como primera de su promoción y en 1929 completó la carrera de biología marina. Trabajó en el servicio de pesquerías y fue la segunda mujer editora jefe de todas las publicaciones de este servicio. Compaginó su trabajo con el cuidado de su madre, y al morir su hermana, se quedó con sus dos hijas. La experiencia laboral y sus investigaciones, culminaron en un libro que se tradujo a treinta idiomas “El mar que nos rodea” varios años el libro más vendido en USA.También en la misma línea proteccionista publicó “Los límites del mar” Fue la primera escritora súper ventas sobre temas de naturaleza en el siglo XX. Se le dio un premio por esto.
Esta gran señora, tenía la profunda convicción de que la humanidad era parte de la naturaleza y su poder para alterarla podía ser irreversible, como ahora se está demostrando. Ella encendió las luces rojas de alarma que siguen sonando.
Investigó el DDT y otros insecticidas, sintetizó informes científicos y se puso en contacto con expertos de todo el mundo para escribir y publicar su libro más peligroso para ella. “Primavera silenciosa” en él demuestra que al pulverizar sustancias químicas para eliminar algunos insectos, se matan todos , se matan también a las aves y se introducen en la cadena alimentaria, se acumulan en los tejidos y provocan cáncer. Pasan de madres a hijos. No son pesticias, son Biocidas, afirmaba.
“Por primera vez en la historia del mundo, todo ser humano está ahora en contacto con productos químicos peligrosos, desde el momento de su concepción hasta su muerte… Se han encontrado en peces de remotos lagos de montaña, en lombrices, en los huevos de los pájaros… aparecen en la leche materna…
No se esperaba que, como una banda de lobos hambrientos, la industria del pesticida le atacaría cuando más débil estaba. Escribió el libro con un cáncer de mama provocado por las sustancias químicas que denunciaba y murió al año de publicarlo con 57 años. Casi le impiden publicar el libro, la llamaron “Defensora fanática de la secta del equilibrio de la naturaleza” aficionada, “emocional”… Amenazas, insultos, calumnias… Un secretario de agricultura escribió al presidente Eisenhower: “Como no se ha casado, a pesar de ser físicamente atractiva, probablemente sea comunista” Vivió sus últimos días amenazada con querellas millonarias.Antes de morir, quemó las cartas de amor a Dorothy Freeman, el amor de su vida, consciente de que la triturarían también con este argumento. Dorothy, sin embargo, dio a conocer sus cartas. Por esto, Rachel Carson es un icono del ecologismo y también del feminismo.
Ella abrió otro camino
El libro fue un tremendo puñetazo a la industria de los pesticidas. Fundamentó la idea de que si la humanidad envenena la naturaleza, esta a su vez, devolverá el veneno.Pese a que se estaba muriendo compadeció ante el congreso de Estados Unidos. El senador Ernets Gruening, un demócrata de Alaska dijo: “De vez en cuando en la historia de la humanidad, un libro ha alterado sustancialmente el curso de la historia”. A partir de ahí, se formó la Agencia de Protección del Medio Ambiente, en 1972 se prohibió el DDT y empezaron las leyes y congresos mundiales medioambientales.Desde entonces la palabra ecología cada vez suena con más fuerza. Influyó en el presidente John Kennedy que mandó estudiar el uso de pesticidas.
La casa de Rachel hoy es monumento histórico nacional, le hicieron sellos postales, Jimmy Carter le concedió la medalla presidencial de la libertad, el más alto honor estadounidense. Dos buques llevan su nombre, una universidad con estatua y todo, un centro alemán, una reserva natural, un puente, varias escuelas y multitud de premios medioambientales, sobre todo para mujeres…
Es impresionante el poder de una sola mujer, pero todavía queda mucho para conciliar agricultura y conservación de la naturaleza.