Ecocidio en los Pinares de Lerín: la suerte está echada…
En 2019, el Ayuntamiento de Lerín presentó un proyecto de aprovechamiento forestal en los Pinares Comunales, autorizado por el Gobierno de Navarra tras la elaboración del Plan Técnico de Gestión Forestal. Las protestas vecinales y de los grupos ecologistas navarros, Acción Clima, Basoberri, Ecologistas en Acción, Greenpeace Navarra, Lurra, Colectivo Muérdago y Sustrai Erakuntza, lograron frenar su ejecución hasta este mes de octubre.
Un Plan contradictorio. El propio Plan reconoce que la principal función de estos pinares es la protección del suelo frente a la erosión y el mantenimiento de la biodiversidad. Pese a ello, propone abrir más de un kilómetro de nuevas pistas en los próximos 15 años de un total previsto de 1.564,971 metros, con las correspondientes afecciones ambientales.
Además, plantea clareos en 31.632 árboles jóvenes, una medida adecuada para favorecer el crecimiento del bosque, pero también una primera actuación con la tala de 20.094 ejemplares adultos, de unos 70 años de edad, sin ninguna justificación ambiental pero si económica.
Daños y riesgos ambientales. El proyecto afecta a 99 hectáreas y prevé la extracción de 1.200 m³ de madera, adjudicada a Excavaciones Elcano Sesma S.L.; una empresa sin experiencia forestal. El uso de maquinaria pesada provocará compactación y erosión del suelo, pérdida de fertilidad y daños a la vegetación. Una gestión responsable requeriría maquinaria ligera, técnicas de bajo impacto y restauración de las áreas afectadas. En algunas Comunidades, como Soria, estas tareas aún se llevan a cabo utilizando animales de tiro para proteger y preservar los ecosistemas.
Aunque el Plan afirma perseguir “la mejora de las masas forestales del término”, su ejecución revela un claro interés económico: se prioriza la tala de los árboles maderables antes que las actuaciones realmente urgentes para la conservación. La incoherencia es evidente: el aprovechamiento de madera durante 15 años generará apenas 24.287 euros, mientras que la apertura de pistas costará 82.303 euros. Con la primera tala de 20.094 ejemplares adultos de unos 70 años, el Ayuntamiento obtendrá por la venta de la madera tan solo 9.516 euros, lo que equivale a poco más de 2 euros por árbol, una cifra irrisoria frente al grave daño ambiental que esta acción provocará. Si los balances económico y ambiental son negativos, ¿no sería más razonable dejar los árboles en pie?
Falta de coherencia institucional. Resulta preocupante que el Ayuntamiento justifique esta actuación, a todas luces ambientalmente improcedente y de escaso beneficio económico. Tampoco ofrece garantías la trayectoria en el control del departamento de Gestión Forestal, dada la escasa supervisión mostrada en otros aprovechamientos anteriores (Allo, Lezaun, Larraga, Barranco de Barcelosa en Tudela, entre otros) donde el descontrol facilitó actuaciones que han resultado perjudiciales para los ecosistemas, comprometiendo su equilibrio y capacidad de regeneración.
Hacia una gestión responsable. El Plan Forestal de Navarra (1999) está obsoleto ante los efectos del cambio climático -sequías, incendios y plagas- y debe actualizarse para que la sostenibilidad prevalezca sobre el beneficio económico. Preservar los bosques es esencial para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 de la Agenda 2030: “Vida de ecosistemas terrestres”.
Un llamamiento urgente. Los bosques no son solo un recurso económico: son ecosistemas vivos que protegen el suelo, regulan el clima y frenan el calentamiento global. Talarlos por un beneficio mínimo es hipotecar el futuro y acelerar la degradación ambiental. La Agenda 2030 lo expresa con claridad: proteger, restaurar y usar sosteniblemente los ecosistemas terrestres es una obligación moral y política.
Exigimos al Ayuntamiento de Lerín y Gestión Forestal del Gobierno de Navarra que detengan la tala, revisen el Plan y asuman el deber que todos compartimos: defender la vida verde que aún nos sostiene.
Los Pinares de Lerin pueden ser ejemplo de conciencia o símbolo de destrucción. Con este proyecto se evidencian las contradicciones institucionales: mientras la ciudadanía pide en el Parlamento “una Navarra más habitable” en la clausura del proyecto LIFE NAdapta, en Lerín comenzarán este mismo mes las talas.