Opinión

Nuestra Tudela

Hace unos días estuve en un acto religioso que se celebró en la Catedral. Tengo que decir que estar sentado allí me trae recuerdos felices y me transmite una paz similar a la que se siente cuando uno está en su casa.

Coincidí en el banco con un amigo de la infancia y recordamos nuestras andanzas por las calles de Tudela: jugando a los pitones, al fútbol o tirándonos piedras por Santa Quiteria. Más tarde llegaron las vueltas por el Tazón y la Carrera, y los bailes en la Bolera. Era lo que había, y lo pasábamos bien.

Pensaba yo que Tudela ha experimentado en los últimos cincuenta años un desarrollo muy importante, y creo que las siguientes obras lo reflejan claramente: el cerramiento del Queiles, el Hospital Reina Sofía, el vial de Merindades y la implantación de la Universidad.

Como estaba en un lugar propicio para pedir, además de salud para mi familia, le pedí a Santa Ana por Tudela, que la tumba del rey Sancho el Fuerte venga a la Catedral, en Roncesvalles, donde actualmente se encuentra, no la echarían de menos, y los tudelanos serían felices viendo a su rey descansar entre nosotros.

Otra obra grandiosa sería reconstruir el Castillo, no mediante un sistema tradicional de piedra, sino con algún material moderno, como una alegoría del castillo que fue y cuya ausencia mutila la imagen de Tudela, cuyos grandes símbolos siempre fueron la Catedral, el Puente del Ebro y el Castillo.

También deseo que la estación del TAV se construya fuera del casco urbano, porque es la mejor opción en todos los sentidos. Liberaría a Tudela de las vías que cortan su salida hacia el río Ebro y sería muy ventajosa para todos los riberos que la utilizarán. Además, el futuro barrio de Gardachales estaría más cerca de ella que de la estación actual.

Por último, sería deseable contar con un recinto para albergar ferias y eventos importantes, una infraestructura cuya ausencia se viene echando en falta desde hace mucho tiempo.

Espero que Santa Ana me escuche y ayude a hacer realidad estos proyectos.