Opinión

Problemas, soluciones

Vivimos tiempos convulsos. Los avances tecnológicos, cambios de costumbres o innovación continua son habituales. Permanecen asuntos enquistados como el acceso a la vivienda o la inmigración que requieren acciones inmediatas y claras. Mientras la incertidumbre aumenta, los gobernantes demuestran falta de visión a largo plazo.

En este contexto, las cuestiones que se plantean los empresarios para mantener su negocio permanecen. ¿Estoy mejorando la vida de los demás? ¿Corro el riesgo de perder mercado? ¿Cómo me va a afectar el avance tecnológico y el desarrollo de la Inteligencia Artificial? Se proponen tres ideas sobre ello.

Uno. Steve Jobs, fundador de Apple, decía que “las personas no son conscientes de que desean algo hasta que se lo ofrecemos”. ¿Soluciona nuestra empresa algún problema? ¿Cubrimos necesidades humanas? ¿Atendemos deseos ocultos o los generamos para que nos compren? Debemos discriminar y decidir.

Dos. ¿Y el Chat GPT? Depende de su uso. Es muy bueno para responder dudas, realizar un resumen de un texto o arreglar algún imprevisto cotidiano. No sirve como asesor psicológico, ni para hacer predicciones o ni para realizar apuntes que sirvan como base de un estudio concreto (por ejemplo, “medicina casera”).

Tres. ¿Y la tecnología? Debe servir para mejorar nuestra vida, familia o empresa; en caso contrario es adicción.

Estas ideas son claves para que cada empresario piense si mantiene su núcleo de negocio, lo transforma o lo cambia; en buscar los mecanismos necesarios para no caer en la autocomplacencia; mantener una visión de lo que ocurre en el mundo y, como misión avanzada, ser más origen del cambio antes que una víctima del mismo.

Eso pasa por buscar soluciones para nuestros problemas, no en crear problemas para solucionarlos. Eso ya lo hacen otros.