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  • Diario Digital | jueves, 15 de abril de 2021
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La Reina del Pirineo y el Rey de Tudela

La Reina del Pirineo y el Rey de Tudela

A sus sesenta años, le pillaba lejos de su residencia habitual. A dos o tres jornadas a caballo, a una media 40-50 km por día de los de ahora, entonces eran leguas; la legua navarra tenía 7.000 varas, o sea, 5.495 metros, salvo que acarreara mucho peso; y él sí que pesaba lo suyo ya que, de altura, medía lo suyo también. Afortunadamente no tenía que pagar los casi 10€ de peaje que le cascan hoy día a cualquier vecino si tira p'arriba o va de vuelta a casa. Seguramente él se sí se habría tomado en serio la otrora sempiterna tangana de "¡AP-15 gratis ya!" ¿A que ya no la recuerdan? ¿Vamos ya de pastillicas para la memoria? ;)

Tudela fue su ciudad. Nació, murió y vivió en esta ciudad de la Ribera de Navarra, sin duda la capital de la misma, aunque en estos momentos se empeñen en negarle tal condición. Era ˗es˗, una ciudad ideal para los negocios, una confluencia y convivencia de culturas, lenguas, razas, religiones diversas. Y este buen hombre, con los años, salía de ella cada vez menos. Con 80 años dejó este mundo y dejó Tudela para descansar junto, con su querida reina Clemencia, en el seno claustral de la Reina del Pirineo: Santa María de Roncesvalles.

¿Qué se le perdió a Sancho VII de Navarra, apodado el Fuerte, en aquel enclave? ¡Vaya Ud. a saber! Pero, sin duda, habría devoción. Mucha tuvo que haber y tener, amen de otras motivaciones. No en vano Roncesvalles ya gozaba de un prestigio internacional respetable, admirable. Hasta en el mismo corazón del actual Londres ˗Charing Cross˗, ya por entonces, tuvo pertenencias (un hospital y un templo) durante varios siglos. 

Don Sancho, sufragó una colegiata de vanguardia, de lo mejor del gótico florido en Navarra. Unos dicen que financiado con el botín de las Navas; otros apuntan a su propio patrimonio ˗que fue cuantioso dada su austeridad personal y su habilidad comercial, negociadora˗; unos terceros señalan también al propio tesoro real ˗que alegró mucho al primero de Champaña, cuando "heredó", y propició la creación de la primera, y única, cámara de comptos de la Península Ibérica˗; en definitiva, cabe pensar que habrían fluido sueldos, libras navarras y reales de vellón de oro desde todas las fuentes. Bastantes. La categoría de la construcción, como indicaba, estaba al nivel de la Île de France, úsease, en el corazón de París y alrededores. Normal que fuera el panteón real. ¡Qué menos! Pero no debe tener nadie duda, en Tudela y alrededores, que parte de la riqueza que sufragó tal obra salió, en mayor o menor medida, de los recursos y capacidad económica de esta zona geográfica. Y con ello los coetáneos debieran sentirla, con orgullo, como, en algo más que una miaja, propia.

800 años han pasado ya de todo aquello. Desde julio del pasado año 2020 se vienen celebrando, en el marco de este VIII Centenario de la Consagración, una intensa agenda de actividades, pese a la impertinencia de la pandemia. Una agenda que está viva, fluye y sale p'alante... pero, esta vez, sin ayuda, presencia ni interés del Gobierno Foral que, siguiendo la estela regia, debería estar liderado y apoyando decididamente este año jubilar. Porque una razón económica les daré: Roncesvalles, como punta de lanza del Camino de Santiago, genera y motiva a las arcas forales importantes ingresos por turismo. ¡No les quepa duda!. Por ejemplo, en 2019, con datos a la baja, unos 30.000 peregrinos atravesaron tierras navarras, durante los más de 100 km. de distancia del Camino Francés. Puesto que gastan individualmente 1€/km de recorrido, terminan por dejar tres millones de euros. Dinero repartido por todas las economías locales que atraviesan, grandes o pequeñas. En muchos casos, son un revulsivo para lugares pequeños, negocios pequeños, contra el despoblamiento, etc. Un servidor realizó en 2018 los 300 km finales y conversó con muchos propietarios, hosteleros sobre el tema. De ellos es la máxima del gasto "1€/km". Personalmente fue mi presupuesto. Algo más, incluso. De ellos también la afirmación sobre el despoblamiento: de varios pueblos situados por los Montes de León que han recuperado la vida gracias al tránsito jacobeo. Sin ser Año Santo, Santiago recibía anualmente, entre 2017-2019, trescientos mil peregrinos. Como se dice coloquialmente, un pastizal... Y también la pandemia se ha llevado eso por delante.

Volviendo al tema, con estos argumentos, ˗tan de peso en mi opinión˗, ni presencia gubernativa, ni apoyo, ni ná. ¡Inconcebible! Y no ha terminado el año. Hasta julio duran las actividades. Con lo que, oportunidades ha habido para hacerse, siquiera, la fotito. Nasty de plastic. Y lo sé, lo sé. No pueden llegar a todo. Don't worry. Be happy.

Pero a finales de junio cuando empieza la batalla de los neohistoriadores revisionistas y nos llenen los medios del tema, cuando oigan aquello de la Batalla de Noáin, y tropecientos mil navarros, etc. etc., recuerden a Roncesvalles, pero no la batalla, que para esa tampoco falta bombo y platillo. Para las batallitas, fluyen muchos dineros. Tenemos un gobierno de lo más marcial. Pero para la Colegiata... Esa que levantó nuestro Sancho el Fuerte de su bolsillo y nos dejó para nuestro deleite...