El Pirineo navarro se está convirtiendo en un desierto vivencial en el que la oferta de vivienda habitacional es casi inexistente, lo que amenaza el futuro sostenible de los pueblos del Pirineo.
Para evitarlo, es imprescindible la adopción de las siguientes medidas:
Regulación de los Alquileres Turísticos Es fundamental establecer normas que limiten la conversión de viviendas en alojamientos turísticos temporales, asegurando que haya un número suficiente de residencias disponibles para los locales.
Promoción de Viviendas Protegidas
Los ayuntamientos y las autoridades forales deberían fomentar la construcción y la rehabilitación de viviendas protegidas a precios asequibles, destinadas exclusivamente al alquiler social.
Incentivos Fiscales
Proponer incentivos fiscales para propietarios que ofrezcan sus propiedades en alquiler a largo plazo para residentes locales, en lugar de utilizarlas como segundas residencias o alquileres vacacionales.
Desarrollo de Infraestructura
Mejorar las infraestructuras y servicios básicos para atraer y retener a la población, evitando así la despoblación y promoviendo un equilibrio entre turismo y vida local.
Para lograrlo, se antoja imperativa la colaboración entre las Juntas de los valles Pirenaicos, ayuntamientos, Nasubinsa y Gobierno de Navarra para evitar que el Pirineo se convierta en un Parque temático.