Plaza Nueva

  • Diario Digital | miércoles, 14 de abril de 2021
  • Actualizado 10:49

El ideario de Ayuso incluiría los puntos esenciales del ideario de Vox: Maniqueísmo (Comunismo o libertad), culto al líder y finiquito de lo “políticamente correcto”. Así, el pensamiento de Ayuso sería rígido e incorregible: no tiene en cuenta las razones contrarias, sólo recoge datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción y sufre de un delirio de grandeza que provoca que “el individuo se crea dotado de un talento y un poder extraordinarios debido a que las deidades le han elegido para una alta misión”(Derrotar al Socialismo).Asimismo poseería un ADN dotado de la triple enzima trumpista (autocracia, instauración del paraíso neoliberal y retorno al “pensamiento único heteropatriarcal”) y perseguiría la instauración de un sistema autocrático, forma de gobierno ejercida por una sola persona, para lo que necesita una mayoría absoluta.

Como en el caso de Vox, la propaganda de Ayuso estará dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta, doctrina condensada en un lema maniqueísta (Comunismo o libertad) y su estrategia electoral se basará en la defensa del paraíso neoliberal madrileño, como último reducto de las libertades individuales frente al “Estado Totalitario Socialista” en la creencia de que el electorado madrileño primará el “panem et circenses” ayusiano frente al vértigo del “Régimen totalitario propugnado por Pablo Iglesias”, ideas calcadas del ideario de Vox. 

Sin embargo, en su intento por distanciarse de la órbita de Casado, Ayuso se habría adentrado peligrosamente en los confines electorales de la formación VOX y habría terminado por diluir las tenues líneas identitarias que le separaban de dicho partido, con lo que el electorado tendrá dificultad para distinguir las diferencias entre ambos programas. Así, Vox corre el peligro de que el indudable carisma de Ayuso termine por fagocitar a la estrella fugaz de Rocío Monasterio y quede fuera de la Cámara madrileña al no alcanzar el necesario 5%, con lo que peligraría la llegada a la Presidencia madrileña de una Ayuso ebria de votos pero carente del necesario toque espirituoso de Vox para constituir el cóctel perfecto del neoliberalismo fascista.