Opinión

Unas fiestas de Tudela en concordia

Otra vez, y casi sin darnos cuenta, nos llegan las fiestas de Tudela, trayendo consigo ese espíritu de alegría infantil en el que todo el mundo tiene cabida y nadie es forastero. Parece que no hay discordias ni separaciones, pues todos formamos parte de esa unidad en las fiestas de Tudela. Basta recordar nuestra infancia, ya lejana, cuando acudían personas de otros pueblos, quizás con otro sentir político, cultural o deportivo, pero todo el mundo era aceptado sin importar sus ideas ni el pueblo de procedencia. En fiestas, nadie era forastero, al menos así lo recuerdo de mi infancia.

En otros momentos del año, quizá con la excepción de la Navidad y las fiestas de Tudela, podría parecer que preferimos estar con quienes comparten nuestras opiniones, concordando con nuestra propia visión. La Concordia era la diosa romana del acuerdo y del entendimiento, siendo su equivalente griego la Armonía, a la que también solemos referirnos en la música, en la consonancia de voces y sonidos.

En concreto, en las fiestas de Tudela de Santa Ana y San Joaquín, observamos un tiempo de descanso en medio de divisiones políticas, deportivas, culturales o de otro tipo, y queremos disfrutar de unos días de paz, ocultando el probable y evitable desacuerdo de alguna opinión, en aras de la paz y concordia entre todos. No nos suele importar tanto esa opinión, dando más importancia al buen ambiente, la alegría y el sentimiento común de paz y diversión, que es la buena armonía o concordia.

¡Viva Santa Ana y San Joaquín!