Contestaba de esta manera el escritor Manuel Vicent a preguntas de un periodista. Lejos de ser un juego de palabras, su elaborada respuesta estaba basada en su experiencia vital.
Los noveles concejales que llegamos a los ayuntamientos en las últimas elecciones, hemos pasado por un curso acelerado de procedimientos en las administraciones locales y hemos podido comprobar que no andaba muy errado Vicent en su afirmación. Por razones de espacio, sólo referiré algunos casos significativos.
El año 1932, la minoría socialista del ayuntamiento de Cabanillas, tres concejales, mostraban su malestar ante los seis concejales monárquicos porque antes de los plenos, se reunían con el secretario y realizaban un “plenillo” a puerta cerrada en el que se resolvían las cuestiones y se tomaban acuerdos para evitar discrepancias y debates. Dicho de otra forma; entraban al pleno con el voto en el bolsillo. Finalmente, los tres concejales tomaron la decisión de no acudir a los plenos puesto que se eliminaba el debate y sólo se votaban los puntos.
Ochenta y nueve años más tarde, en el mes de noviembre 2020 se volvió a producir esta misma situación. Algunos concejales del equipo de gobierno fueron convocados a una hora y los cuatro concejales restantes y el secretario una hora después. Me dices que todos los partidos lo hacen en sus sedes, perdona, no sabía que la sala de plenos podía albergar la sede de un partido.
En el pleno ordinario del pasado día 11 de agosto de 2022, quien suscribe, preguntó al regidor y secretaria por qué los escritos de un vecino y contribuyente de este pueblo que iban dirigidos a la alcaldía y componentes del pleno no habían llegado a sus destinatarios (no era la primera vez). A mi pregunta la secretaria-interventora contestó con estas aladas palabras:
“De todas formas se hace un filtro de todo lo que va al pleno… hay que seguir unos trámites…aunque ponga en la cabecera AL PLENO, tiene que haber una depuración previa (sic)” .
Preguntada por quién realiza la depuración… no hay respuesta.
Al parecer, se ha implantado la censura y expurgo de la información sin tener conocimiento de ello. ¿De nuevo aparece el pasado? ¿Cómo dice Ud? que son adherencias del franquismo, que el neocaciquismo, ese que no precisa de tierra, que se alimenta de cargos y consejos de dirección, juntas directivas, etc. manifiesta estas maneras. No sé, Ud. sabrá.
Reflexiones tras la experiencia:
No olvides los consejos de Nicolás Maquiavelo “…despréndete de tus principios, si los tuvieres, son una pesada carga y un estorbo para tus propósitos…”
Recuerda que los valores de mayo del 68 son hoy más válidos que nunca, aunque resultan extremadamente peligrosos, te los recuerdo : “No renuncies a la autonomía de la razón, a la reflexión libre, no cambies ideología por economía” y recuerda que la información atenta gravemente contra la estupidez.
Verás dislates de ediles a granel, pero has de tener en cuenta que si están colocados bajo palio del partido, cualquier ataque contra ellos lo convertirán en un ataque contra el partido y si revelas sus trapisondas, con enorme rapidez te pedirán el acta y te tacharán de desafecto o esgrimirán algunos bulos que colocados estratégicamente en el tablero impulsarán al partido a obrar.
Y el partido qué dice, grita una voz, !vaya Ud. a saber! Un partido tiene muchas voces . Hay quien dice que se contentan con contemplar las banderitas que tienen colocadas en el mapa de estos minúsculos territorios y aspiran a mantenerlas. Dirán que los trapos sucios se lavan en casa, o como un notable afiliado local aconseja, que los asuntos feos es mejor que “implosionen”, se derrumben hacia dentro, para que las apacibles aguas sociales no se alteren.
De jovencitos, oíamos hablar del pesebrismo con dos abrevaderos por antonomasia; la Caja de Ahorros de Navarra y la Excma. Diputación Foral. Los tiempos han cambiado y una legión de comisionistas, intermediarios, ingenieros, arquitectos, abogados, asesores, empresas varias, han avistado un olivar repleto de frutos y, como estorninos, se han lanzado furiosamente sobre las administraciones locales, presa fácil en algún caso, para convertirlos en eso que se llama “nichos de negocio”. Con esos hilos, se teje una espesa urdimbre que tiene como lema aquel que instauró la restauración monárquica: “a los amigos el favor, a los enemigos la ley”, una ley acomodada a sus intereses y aderezada con frecuentes imposturas. Recuerdo el consejo de un amigo nonagenario: “no te metas en esto, te enfrentarás a problemas que son más grandes y viejos que tú”.
Si como ciudadano piensas recurrir contra los contrafueros y arbitrariedades que observes, piénsatelo bien, la ley es lenta, los procedimientos costosos, casi siempre, y mientras los regidores se defienden tirando con pólvora del rey, que es también la tuya, tú echarás mano de tu bolsillo para exigir lo que crees que es justo. Es por eso, que se dice de nosotros que somos justicieros y enemigos de las leyes. La lentitud de la ley alienta la impunidad.
Acabando el escrito, conozco hoy la sentencia 178/2022, y no siendo este mi campo competencial, oigo las impresiones de los expertos en derecho. Dicen supone un aldabonazo a todos los secretarios-interventores, una pérdida de autonomía profesional, un precedente peligroso, la negación del principio de Arquímedes, el caso desaloja más de lo que pesa. Os quieren sumisos y obedientes.
Se me acusará, con razón, que no voy al grano, que es mucha literatura, que dices que no dices nada, y yo te pregunto, ¿por dónde quieres que comience? Los asuntos son largos y el papel muy corto. Pon tú la entradilla la próxima vez y yo ya iré a mayores concreciones. (Continuará)
Esteban Ruberte
Concejal Ayto. Cabanillas