Algo huele a podrido en Traslapuente
Se van confirmando nuestras peores expectativas sobre la gestión económica y del agua de la Comunidad de Regantes de Traslapuente de Tudela. La Junta de Gobierno, cuyo presidente es Jorge Zardoya Lázaro, está convirtiendo la comunidad en su cortijo particular, saltándose las ordenanzas para su beneficio y el de sus amiguitos, haciendo una gestión nefasta. Algo huele a podrido en Traslapuente.
Tras una campaña de riego que se puede definir como desastrosa, no por la falta de agua en el Ebro, sino por la gestión interesada y particular que se está haciendo de ella. No se está pensando en todos los comuneros de Traslapuente, sino en los intereses particulares de la junta.
No se puede hacer una buena gestión si ningún miembro de la junta, ni el guarda, conocen en su totalidad la comunidad. Y además, tenemos que aguantar que vayan llorando por las esquinas, por lo mal que lo están pasando debido a nuestra presión por saber cómo gestionan la comunidad. Somos unos desagradecidos: estos pobres sacrificándose y nosotros venga a pedir información, que, por desgracia, no nos dan. Yo les digo: pierdan toda esperanza de que nos cansemos; vamos a seguir así hasta que nos den la información.
Animamos a la Junta de Gobierno a dimitir, ya que no queremos que nadie se sacrifique, habiendo además sustitutos con ganas de trabajar por el buen funcionamiento de la comunidad. Así podrán dedicar todas esas energías a sacar adelante sus casas, porque, si no ha entrado la ruina en casa, está tocando a la puerta.
Algo huele a podrido en Traslapuente cuando se ha pagado al abogado de la junta una factura por una provisión de fondos para un juicio en el que Traslapuente no es parte personada en la causa. Pero se hace una subvención encubierta para Huertas Mayores, cuyo presidente, David Navarro Lorente, es amiguito del nuestro. Con el dinero de todos cualquiera se pone digno, y todo esto por venganzas personales.
Algo huele a podrido en Traslapuente cuando uno de los pocos patrimonios de la comunidad son los corrales del ganado, y se los están dejando hundir. En un corral hay un agujero en el techo de 4 m2 desde hace 2 años, y ahí sigue, ya que a la mayoría de la junta no les gusta que haya ganado. Además, hay un proyecto técnico y unos presupuestos económicos para la renovación de estos, que se aprobaron en junta de gobierno hace ya unos años, pero que esta junta, al no gustarles el ganado, no les hace ni caso.
Algo huele a podrido en Traslapuente cuando al empleado de la comunidad, Carlos Lainez Pozos, lo llaman “el desaparecido”, porque ni está ni se le espera (si lo ven, salúdenlo, porque es un honor cruzarse con él). Si le llaman por teléfono, no contesta; si contesta, es desagradable, prepotente y agresivo. Pero como la Junta de Gobierno, con el presidente Jorge Zardoya Lázaro a la cabeza, lo puso en el puesto, le tapan todo, y según ellos, el campo va como nunca. Lo que no se sabe es si va bien o mal.
La otra versión es que tenemos un empleado que no se ve por ningún sitio, que no atiende las llamadas de teléfono cuando hay algún incidente, y que, animado por la Junta de Gobierno, está haciendo tareas que son ilegales para su puesto (regando parcelas de propietarios, manipulando las tajaderas en su beneficio propio, y sin estar dado de alta como autónomo). Su comportamiento es dulce con sus amos y agresivo con el resto de los comuneros; así es como quieren que se comporte por parte de la Junta de Gobierno.
Algo huele a podrido en Traslapuente cuando el secretario, Rubén Olmo, al cual le han bautizado como “0 a la izquierda”, ya que su desempeño de la labor de secretario deja mucho que desear. Después de la junta general de 2024, revisando las cuentas a posteriori (ya que no se nos proporcionó con la antelación suficiente, como se les solicitó y es preceptivo), hemos visto que su NO gestión ha costado a la comunidad 30.000 euros.
De echas se tenían que cobrar 37.500 y se ha cobrado 31.000; de doblas se tenían que cobrar 28.000 y se han cobrado 5.000; y de acotados se tenían que cobrar 5.000 y se ha cobrado 0. Sin una explicación ni justificación. Todo porque yo lo valgo. Esto no es una opinión personal, esto son matemáticas, y con eso no hay dudas.
Algo huele a podrido en Traslapuente cuando los censores internos, Ángel Mateo y Víctor Figueras, que con su firma dan por correctas las cuentas, no se sabe si tienen el papel de tontos útiles de la junta y firman lo que les ponen delante sin hacerse ninguna pregunta, o, lo que es peor, son cómplices de esta mala gestión.
Espero que la próxima carta que escriba sea para felicitarles por su cambio de actitud y pensar en el bien general de la comunidad y su buena gestión, o porque han dimitido y ha empezado una nueva etapa en la comunidad de Traslapuente.