Ozempic, Demi Moore y la nueva elegancia del hambre

En 2024, The Lancet Psychiatry alertó del aumento de trastornos de la conducta alimentaria en mujeres de entre 40 y 70 años. Ya no hablamos solo de adolescentes. La obsesión ha cambiado de nombre: ahora se llama wellness, longevidad o “verse increíble para su edad”. Y quizá la pregunta incómoda sea esta: ¿en qué momento empezamos a llamar admiración a la angustia estética colectiva?

El otro día, tomando un café en una terraza de la Plaza Nueva de Tudela, escuché la conversación de la mesa de al lado. Cuatro amigas hablando de la alfombra roja de Cannes, de Demi Moore y de sus 63 años.

—“Pues hija, yo no sé qué lleva esa mujer encima, pero desde luego un plato de alubias no.”risas, café, cruce de miradas, y de pronto pensé: llevamos treinta años teniendo la misma conversación. Porque este año Cannes tiene acento español. Tres películas españolas compiten en el festival y debería ser una celebración cultural maravillosa. Pero da igual, al final la conversación siempre vuelve al mismo sitio: el cuerpo de una mujer.

Cómo envejece.
Cómo se mantiene.

Que retoques se ha hecho
Cuánto aparenta.

Por eso los medios tienen tanta responsabilidad. Porque otra vez estamos llamando “deslumbrante” a cuerpos que muchas veces parecen agotados de negociar con el tiempo. Otra vez glorificando la delgadez extrema. Otra vez disfrazando de bienestar algo que se parece demasiado a la vieja tiranía del heroin chic que antes venía con cigarro y ojeras, y ahora con pilates, colágeno y agua con limón. Pero la estructura emocional es exactamente la misma. Eso es lo sistémico. 

Lo peligroso de las estructuras no es solo cómo funcionan, es que desde dentro dejan de verse, te acostumbras, las justificas, las llamas disciplina, las conviertes en aspiración.

Al final, muchas mujeres en Cannes, en Instagram, en Tudela o en Sebastopol, no aprenden a mirarse. Aprenden a verse a través de la mirada de los otros, de las cámaras, de los titulares, de los comentarios, de los “qué bárbara estás”, de los “ojalá llegar así”. Y quizá ya va siendo hora de dejar de llamar “espectacular” a todo aquello que obliga a una mujer a desaparecer un poco para seguir siendo admirada, ¿no creéis?

Como decía Thomas Bernhard “La belleza es una forma de tiranía de corta duración.” y querido lector te dejo con tres verdades incómodas:

1. La delgadez extrema no volvió por casualidad. Nunca se fue.

2. Hay mujeres intentando parecer jóvenes mientras dejan de parecer felices.

3. Cuando una sociedad convierte el envejecimiento en un problema, nadie envejece en paz.

Y quizá la pregunta de verdad no sea cómo hace Demi Moore para estar así. Quizá la pregunta es: ¿qué parte de nosotras hemos tenido que dejar desaparecer para sentirnos aceptadas?