Opinión

¿Descansar o escapar? El nuevo mapa emocional del verano

Pasa el puente de mayo y ocurre algo curioso: el cuerpo sigue trabajando, pero la cabeza empieza a irse. Los colegios encaran su recta final, las piscinas preparan su apertura y, casi sin darnos cuenta, entre un café y otro, ya estamos mirando apartamentos, cuadrando fechas y contando cuánto falta para Sanfermines y para las fiestas de Tudela y su Ribera.

Porque en Navarra el verano no empieza cuando suben las temperaturas. Empieza cuando alguien dice “ya falta menos” y medio Navarra empieza a pensar en el pañuelo rojo. Y, al mismo tiempo, en las vacaciones. Porque todos sabemos una verdad incómoda: descansar no tiene precio. Reservar tarde, sí.

Según la OCU, uno de cada cuatro españoles no viajará este verano por motivos económicos, y quienes sí lo harán gastarán entre 1.150 y 1.700 euros por persona.

La pregunta es inevitable: ¿Nos vamos de vacaciones para descansar o porque sentimos que en verano hay que irse? Porque, seamos sinceros, muchas veces vivimos así: en piloto automático.

Llega el verano y hacemos lo que siempre hemos hecho, mirar destinos, comparar precios, buscar fechas, organizar. Como quien saca la ropa de verano del armario sin preguntarse primero si este año necesita playa, montaña… o simplemente parar. Y eso también es costumbre. A veces no elegimos vacaciones. Repetimos hábitos. Porque en Navarra convivimos entre los que en Semana Santa ya están mirando apartamentos en la costa como quien compra acciones antes de que suban. Y los que defienden que pocas cosas compiten con un vermú en una plaza de Pamplona, una tarde de piscina o unos Sanfermines vividos sin reloj.

Y lo curioso, querido lector, es que ambos tienen razón.

Antes las vacaciones eran simples: mandaban los padres, se iba al pueblo, a la playa o a casa de un familiar. Sin debate. Hoy organizar vacaciones familiares se parece más a una reunión de la ONU., porque mientras los niños son pequeños decides tú, Hasta que llegan los 13 y descubres que tu hijo ya no quiere “irse contigo”. Quiere “hacer su verano”.

Decía Proust: "El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos. “Y quizá por eso muchos siguen eligiendo quedarse Porque han entendido algo importante: que descansar no siempre exige distancia.

Y Tudela y su Ribera juega con ventaja: Los datos lo confirman: en 2023 recibió 1,93 millones de visitantes, un 9,6% más que el año anterior

Quizá por eso viajar lejos empieza a parecerse cada vez más a una mudanza cara: maletas, aeropuertos, retrasos y pagar cuatro euros por una botella de agua con la misma resignación con la que pagas una cerveza en una terraza en agosto.

Tal vez las vacaciones son eso: una radiografía silenciosa de cómo vivimos. Porque no siempre viajamos para descansar. A veces viajamos para cambiar de escenario y comprobar si así cambia algo dentro.

Y quizá la pregunta importante de este verano no sea dónde ir. Sino esta: Cuandovuelves de vacaciones, deshaces la maleta y la vida sigue exactamente igual… ¿qué era lo que necesitabas cambiar de verdad: de lugar o de ritmo? porque irse unos días descansa. Pero vivir mejor el resto del año, eso sí que cambia la vida.