¿Cuánta gente se va mucho antes de marcharse?
“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.” — Albert Einstein
El otro día, tomando algo con varias amigas de Tudela que ya están organizando cenas, turnos y líos varios para las fiestas de Santa Ana, salió una conversación curiosa: “Al final, en todas las peñas pasa igual… siempre tiran del carro los mismos.” Y pensé: exactamente igual que en muchas empresas.
Según un estudio de Gallup (2024), el 79% de las personas que dejan su empresa no lo hacen por salario, sino por sentirse poco valoradas. Y aquí va la pregunta incómoda: ¿cuánta gente de tu equipo sigue… pero ya se ha ido por dentro?
En una peña puedes tener música, vino, buen ambiente y cero conflictos. Pero si siempre deciden los mismos, hablan los mismos y salen en la foto los mismos… la gente deja de implicarse. Primero deja de proponer. Luego deja de aparecer. Y un día ya no vuelve.
En las empresas pasa igual.
Muchos líderes creen que reconocer es decir “gracias, equipo”. No. Reconocer es poner nombre y apellido a quien sostuvo el esfuerzo cuando nadie miraba. Porque cuando alguien siente que da mucho… y ocupa el mismo lugar de siempre, el sistema empieza a parecer injusto. Y cuando una persona deja de sentirse vista, deja de sentirse parte.
El talento rara vez se marcha enfadado. Normalmente se va después de mucho tiempo sintiéndose invisible. Porque, te has preguntado, querido lector ¿Cuánta gente tienes comprometida… y cuánta simplemente sigue viniendo?