En un Nafarroa Oinez celebrado en Tudela, un miembro de la Ikastola Argia me habló de la otra lengua de Navarra. En un pequeño momento de complicidad hablamos del olvidado navarroaragonés, o navarro, o aragonés, de la lengua que unía Navarra y Aragón, en definitiva.
Entorno a la realidad lingüística no castellana de Navarra y Aragón hay mucha indefinición, mucho desconocimiento, desinformación y sin llevarnos a engaños, muchas mentiras.
Para empezar nos encontramos con el borrado de la historia, se niega la existencia de nuestra lengua histórica, como cuando se hacen pasar las Glosas Emilianenses por el primer texto en castellano, cuando ni es el primer texto, hay otros, ni están en castellano sino en navarroaragonés, pero el engaño político pesa mucho como para reconocerlo públicamente. Además en el saco de navarroaragonés entran muchas cosas y posiblemente tendríamos que hablar de dos realidades muy, pero que muy cercanas aunque que habríamos de diferenciar, pero no con una frontera que coincidiese con la linea imaginaria que definieron los territorios navarro y aragonés en 1136, sino con una difusa zona que recorrería la margen derecha del río Aragón, pudiendo diferenciar una variedad del aragonés en la zona más oriental navarra y otra variedad navarra propia que sin llegar a ser castellano se acercaría algo más a esta otra lengua romance. Otra cosa es lo que se conoce como romance Navarro, el escrito, que posiblemente varió desde una escritura más cercana al aragonés en un principio y otra más a la variedad navarra propia. Esa variedad navarra propia no tuvo la oportunidad de expandirse como así hicieron el castellano y el aragonés, pero dejó su impronta en las variedades más occidentales del aragonés, el aragonés de las comunidades, gracias al aporte de población navarra en el proceso de colonización. Esa influencia se extendió hacia el sur por Valencia llegando incluso hasta Murcia y podemos seguir el rastro a través de palabras tan usuales como pozal, encorrer, tape, acotolar, enrebullar, etc. u otras casi fósiles como engriviar, mujo, filluela o fillesno.
Esa lengua casi perdida sobrevive todavía en Aragón, en la montaña, pero todavía sobrevive también, aunque sea un poquico, en todos nosotros.
El sábado 9 de mayo de 2026 podréis aprender sobre la historia de esta lengua, sobre lo que todavía guardamos en este valle del Queiles, desde Ágreda hasta Tudela, podréis participar activamente si os habéis curtido en las cuestiones lexicográficas. Sea como fuere, ese día podéis participar en la Jornada de lexicografía histórica del aragonés que organiza el Centro de Estudios Turiasonenses en el conservatorio de Tarazona a partir de las 10h hasta la tarde. Nos vemos.
Inscripciones: https://forms.gle/5Y1uDW6ruzXfrm3GA
