¿Es bueno imponer un control de precios de los alquileres?
Mucha gente cree que es la solución. La vivienda es un derecho constitucional así que suena bien que se le ponga un límite al precio. Soluciones fáciles a problemas complejos. ¿Qué puede salir mal?
Electoralmente funciona muy bien para los políticos que la imponen por que hay muchos más inquilinos que votan que caseros.
Los economistas decimos que los límites de precios generan desabastecimiento en el mercado. Y la historia está repleta de ejemplos.
En una economía inflacionaria suben todos los gastos para el casero, menos el alquiler que cobra. Y claro, llega un momento en que los gastos suben tanto que pierde dinero.
Si además, como pasa en España, la demanda de vivienda duplica a la oferta se producen subidas de los precios. Muchos caseros venden y dedican ese dinero a cualquier otra inversión rentable. Por lo que los controles de precios del alquiler hacen que se reduzca la oferta de vivienda en alquiler.
Otras consecuencias de los controles de precios son los mercados negros. Me cuentan que hay gente que alquila el piso con el precio controlado y luego alquila en otro contrato aparte, los muebles y la plaza de garaje, sumando todo ello una cantidad que sobrepasa ampliamente el precio controlado. Puesta la ley, puesta la trampa.
Así las cosas, solo alquilarán “los pudientes”. No hace falta ser adivino para darse cuenta de que los jóvenes, los inmigrantes y las familias vulnerables lo van a tener dificilísimo para poder alquilar.
Y de comprar ni hablamos. Ojalá me equivoque.