Enero, el mes de la esperanza también para la economía ribera

La Navidad se despide y llega enero, el mes de los buenos propósitos. Nos apuntamos al gimnasio, prometemos aprender inglés… y, en el mundo empresarial, también renovamos la esperanza de mejorar.

La Ribera de Navarra afronta 2026 con algunos nubarrones: la desaceleración económica frena el pulso de sectores clave, nuestras exportaciones dependen de mercados en recesión como Francia y Alemania, y sigue siendo difícil atraer inversión y consolidar nuevos proyectos locales.

Pero enero siempre trae oportunidades. Ante la desaceleración, la clave está en diversificar: apostar por energías renovables, digitalización y mejorar en gestión empresarial. Frente a la dependencia exterior, urge abrir nuevos mercados y fortalecer la cooperación con regiones más alejadas pero en las que somos competitivos. Y para activar la inversión y el emprendimiento, nada mejor que fomentar el talento joven. Y no basta con ofrecer empleo, hay que ofrecer calidad de vida: pueblos y ciudades con buena conectividad, espacios de teletrabajo y servicios pensados para quienes quieren quedarse o regresar.

La esperanza no se mide en ilusión, sino en acción. Si cada empresa y cada institución de la Ribera da un paso, 2026 puede ser un gran año. Vamos a por él.