Estamos una vez más, ante la manipulación de nuestros derechos como navarros, aquellos que proyectan personas, ajenas al impacto que producen leyes y departamentos en el sentir del ciudadano. Se vende la marca Navarra bajo el concepto de exportación de nuestra tierra y recursos a los demás. Si esto ya resulta doloroso en primer grado, mucho más es quien y como lo oferta. ¿Quién es capaz de exportar algo, sin primero defender y proyectar lo suyo? En Navarra el departamento de medio ambiente autentico represor de los aprovechamientos naturales caza, pesca, pastos agricultura, montes, se permite el ofrecer una visión progresista de turismo controlado como único recurso natural.
En un artículo reciente se preguntaban como es que en nuestra comunidad hermana de Aragón se había crecido tanto en todos los ámbitos y en Navarra había sucedido todo lo contrario. La respuesta, es a la vez que sencilla, contundente, pluralidad en la gestión y aprovechamiento de los recursos naturales propiedad del pueblo. Libertad para cazar por las sociedades deportivamente constituidas, libertad en la gestión de los acotados, libertad para pescar, siempre en sintonía con la normativa legal al respecto. ¿Como se puede exportar una marca navarra a los demás cuando los de aquí, no la tienen ni la disfrutan? No hay que ver mas que las declaraciones de los que gestionan territorios de impacto medio ambiental solo hablan de turismo, distancias, y mercado agrícola. La marca navarra tiene que empezar por la aprobación de los navarros, sobre todo aquellos que tienen derechos sobre lo que se ofrece (véase Bardenas).
La capacidad de Navarra sobre el turismo debe de ser valorada como recurso o uso importante pero nunca exclusivo ni excluyente de los recursos comunales primarios. Estamos ante más de lo mismo, en una línea de actuación utópica donde la utilización de los conceptos se alinea con la estrategia política. Esta marca Navarra, no representa en absoluto a lo que Navarra necesita para crecer como Aragón de carácter urgente.