¿Es posible otra gestión de Bardenas reales?
Llevamos muchos años, los congozantes, asistiendo a la degradación paulatina, pero hasta ahora imparable, de los congoces en Bardenas. La actual dirección, basada y anclada en gastar las ingentes cantidades de dinero que proporciona el campo de tiro, se aleja cada vez más del modelo de sostenibilidad y propiedad que Bardenas necesita. Quizás el cambio estratégico de gestión debería centrarse en utilizar el poder que Bardenas ejerce en la negociación con el campo de tiro (donde sí se hacen valer los derechos reales inviolables) para luchar contra la intromisión y restricción de la foralidad.
Nosotros, que hemos crecido con el campo de tiro, vemos que existe otra gestión posible, más social y necesaria: la reconversión de Bardenas hacia los congoces reales, como la agricultura, la ganadería y la caza. El territorio de Bardenas fue entregado como bien usufructo (cuyo peso legal, en su día, se determinó de persona a persona), pero, mientras tanto, los congozantes no tienen derecho a tierras fértiles de cultivo.
Las nuevas variedades de árboles abren vías de explotación para los más jóvenes con proyectos de agricultura 4.0 en una tierra abandonada al turismo. ¿Quién se beneficia de la gestión actual? No pueden volver a ser los congozantes de a pie, los que vivimos de nuestros trabajos y disfrutábamos de Bardenas para cazar o pasear. Es comprensible que los nuevos usos, como el turismo, ganen terreno en una gestión focalizada en la imagen y la expansión partidista.
La reconversión del modelo de gestión para Bardenas sin el campo de tiro es algo que debe valorarse. Durante muchos años hemos convivido con él, pero quizás ha llegado el momento de abandonar el acuerdo por la sanidad ambiental y social de la propia Bardena. El disfrute de miles de hectáreas de tierras negras fértiles, con un proyecto de riego controlado, puede proporcionar sostenibilidad a numerosos pequeños proyectos agrícolas dentro de los pueblos congozantes, algo que realmente respaldaría la esencia de Bardenas.
Se debe recuperar el poder para proyectar nuevos usos en un justo equilibrio con los derechos reales, y para lograrlo es inevitable un cambio drástico de dirección.