El zurdo

Nadie en el ámbito de la política española ha utilizado tantos medios psicológicos y sociales para lograr, un solo objetivo. 

El actual presidente del gobierno de España ha redactado una segunda carta a la sociedad española, donde expone entre otras su opinión acerca de las posibles motivaciones de llevar a su mujer a declarar, en vísperas de elecciones europeas. En un mitin pasado, utilizo la palabra zurdo y zurdas para describir el lado más duro de la izquierda. 

Según la RAE zurdo significa que predomina su lado izquierdo el físico que poco o nada, tiene que ver con una opción política. Su ministra, Rivera bajo el lema por una Europa más verde, más ecológica, más renovable estrangula los aprovechamientos naturales cediendo terreno a las ya invasivas instalaciones solares y eólicas. 

Los medios de comunicación promulgan y bendicen a tres días de las elecciones europeas los estados del mercado laboral y la creación de puestos de trabajo bajo sus mandatos. Las estrategias políticas, aquellas que no representan la verdad de lo que sucederá después, se han instaurado como herramienta para captar votos. Son adulteraciones del significado, que a fuerza de repetir o de desconocer, pueden hacer cambiar una opción de voto. 

Son aquellos cortafuegos que son capaces de desviar la atención sobre las cosas importantes y desviarla hacia aquellas que en verdad son livianas o de nula repercusión en nuestro día a día. Estar emergentes en frentes de otros países cuando en el tuyo tienes los que tienes, dicen mucho de lo que va a pasar en un plazo corto de tiempo. 

Mientras en Europa, los comisionados encargados de vigilar los fondos económicos asignados a España para la recuperación de diferentes sectores, ven con preocupación la falta de proyectos no sobre el gasto, si no sobre la continuidad de este y lo que es peor, de la utilidad de lo obtenido. La permisividad sobre el orden social está generando que, en un plazo breve de tiempo, el estado de gobierno en pueblos y ciudades pueda cambiar bruscamente, generando crispación. Estas elecciones europeas deberían servir para apuntalar las bases que nos han traído hasta aquí y que deberemos proteger, si queremos salir adelante como país europeo. Mientras, solo queda esperar a que los partidos de derechas digan que son más diestros que nunca.