Dictadura medioambiental

Dentro de una Navarra quemada, servida a políticas ecologistas de profundo carácter hipócrita y desconocedoras del medio en el que nos hemos criado y servido, se confirma una clara estrategia social, con un adoctrinamiento interesado basado en la palabra medio ambiente. Para muestra, varios botones: la validación de la infraestructura del procesamiento de fangos en Tudela por parte del departamento de Medio Ambiente, con el apoyo del Gobierno del PSN; la prohibición de la fiesta centenaria del Día del Ángel en las norias, algo que posiblemente, de ser en otra ciudad, hubiera propiciado movilizaciones juveniles.

Una vez más, estamos ante las dictaduras impuestas del disfrute de los aprovechamientos naturales de los que NO son dueños los funcionarios, sino los vecinos de Tudela. La CHE, como estado impenetrable, nos deja sin sitio para las ferias alegando —hipócrita y absurdamente— zona inundable en julio, mientras que las orillas de los ríos, sucias y salvajes, protegidas por zonas impuestas de Medio Ambiente (LIC, ZEPA, etc.), son prohibidas para los recursos naturales. ¿Hasta cuándo?

Hace ya muchos años que la palabra medio ambiente sirve a intereses variados, principalmente al nacimiento y desarrollo de políticas que nada tienen que ver con la historia y la necesidad de este pueblo. La valentía de la juventud de Tudela para celebrar el Día del Ángel en una nueva ubicación, sin poder disfrutar de un día de campo, sin hacer fuego, sin poder interactuar con el medio, sin la esencia propia del día, choca con la realidad y la actualidad de este año.

Ubicados en un mini recinto, sin servicios, sin poder disfrutar del entorno, se debe denunciar este nuevo atropello apoyado por el PSN y unir la voz de todos los damnificados por la política y gestión de un departamento nefasto socialmente en Navarra. Colectivos de cazadores, pescadores y todos aquellos que sufren esta política medioambiental deberían manifestarse para luchar por el cambio drástico de unas políticas capaces de gastar ingentes cantidades de dinero en salvar especies alóctonas y, sin embargo, prohibir fiestas y tradiciones centenarias.

Una pena.