Beterri, una gran peña en Tudela

Del mismo modo que las empresas viven de manera muy diferente sus ciclos, en los grupos sociales de actuación (peñas) ocurre lo mismo. Unas desaparecen porque no saben adecuarse al movimiento social en curso; otras se debilitan, quedándose como sociedades gastronómicas, al no tener el impulso del relevo generacional.

Las peñas de siempre buscan —deben buscar— el compromiso de los más jóvenes para dar vida a la sociedad en fiestas. No se trata solo de poner música y bebida, sino de diseñar programas variados durante todo el año.

Los aumentos sin escrúpulos de los precios de la hostelería —recordemos que Tudela está al nivel de Vitoria o Pamplona— están haciendo migrar a los jóvenes a las peñas, como hacíamos antes. En Tudela hay buenas peñas, de muy largo recorrido, que siguen manteniendo ese sentimiento de unión dentro de la diversión. Todas ellas deberían ser apoyadas con fuerza por parte del ayuntamiento: de su salud económica y social dependen muchos esfuerzos y proyectos hacia los demás.

La peña que tiene algo que enseñar es la Beterri, una peña con solera en Tudela y una dirección basada en promover actividades que lleguen a todos los públicos. Este pasado sábado organizaron un concierto de música celta que estuvo increíble, en un escenario bonito y con un ambiente genial. Este concierto se suma a campeonatos de mus, actividades micológicas, etcétera.

Es el camino que deben seguir las peñas: la juventud volverá a ellas, y también los no tan jóvenes, que no cuentan con recursos mínimos de ocio.