Opinión

Bardenas en lo intolerable

Como la nube que nos cubre, cargada de cinismo e hipocresía, contemplamos impasibles los cazadores bardeneros cómo otros congoces se llevan las inversiones y, lo que es más sangrante, los nuevos usos como el turismo.

Cuesta entender cómo, ante tal derroche de felicidad en un fin de semana —donde se han realizado diversos actos y festejos— no ha habido ninguna manifestación ni un conato de reivindicación por parte del colectivo cazador de Bardenas. Podemos ver cómo el derecho de ganadería, con una inversión muy importante, celebra su fiesta este jueves con el paso del ganado, pastores y rebaños, seguido de comida gratuita y jolgorio.

¿Cuándo llegará la fiesta de la suelta de perdices o liebres para los cazadores? ¿Acaso no tienen los cinco congoces el mismo derecho?

La situación no parece tener otra salida que la vía judicial, pero viendo la impasibilidad del colectivo cazador bardenero, el desenlace se vislumbra oscuro. Vemos todos los días manifestaciones en uno u otro sentido, y esta —la nuestra— se encuentra con la razón, pero sola. Sola de respuesta social bardenera.

Han pasado doce años sin poder cazar, abandonados a la foralidad, teniendo que buscar cotos fuera de nuestra tierra. Y lo que es peor: viendo cómo otros congoces crecen y se proyectan, mientras la fiesta continúa cargada de actos, eventos, cátedras, subvenciones y un largo etcétera de extras.