Primavera. Impulso de vida

Primavera significa renacer de vidas. Los vegetales florecen y el polen se dispersa, ya por el viento, y más frecuentemente por los insectos que van a libar su néctar. Lo trasportan a otras flores en cuyos pistilos lo depositan, lo fecundan y dan lugar a frutos cuyas semillas al caer en la tierra dan origen a nuevas plantas.

La primavera es época de renovación; además de los vegetales, el celo de los animales los empuja con fuerza a la reproducción, incluso en no pocas especies hay luchas entre los machos dominantes para que el más fuerte sea el que fecunde a las hembras.

Probablemente en los humanos primitivos también era así. Actualmente es una mezcla de atracción física y psicológica motivada probablemente por las feromonas y la comunicación verbal, lo que impulsa el enamoramiento, modo probablemente más fiable y civilizado para mejorar la especie.

Pero con frecuencia, en este momento, el sistema está viciado por intereses, dominio, apaños, lo que puede dar lugar a deterioro de la raza, además de fracaso en las parejas.

La eclosión de la primavera estimula encuentros sexuales, por ímpetu hormonal, mejora del clima y escasez de ropa. Sin embargo, según estadísticas los humanos fecundamos más en los meses de invierno, probablemente porque las noches son más largas en camas calentitas, que invitan a la frecuencia de los encuentros sexuales íntimos y relajados.