Lo lúdico

Nuestra vida está hecha de “rutina” que suele ser más o menos positiva, salpicada de momentos alegres, otros aburridos, algunos amargos, y también de momentos lúdicos. La felicidad es un estado de rango superior, que suele tener altibajos y a veces lo utilizamos como resumen de nuestra existencia con más o menos entusiasmo.

Lo lúdico, conceptualmente, lo podríamos equiparar con la alegría, que también puede coincidir con picos de felicidad, pero es una felicidad de menor rango y más efímera que el concepto que utilizamos como: “ser feliz”.

En las fiestas de Tudela, predomina lo lúdico; es como si se “abriera la veda a la alegría generalizada”. Tiene un efecto progresivo, expectante, contagioso, que va “in crescendo” conforme se acerca la hora del chupinazo. Desde unos días antes todos nos vamos impregnando de una actitud en que las vivencias negativas las vamos encerrando en el desván.

Inunda el ambiente la música de las charangas, los pañuelos rojos, las vestimentas blancas, el baile, las campanas tocando a arrebato. Esa jarana general contagia, y la mayoría nos dejamos llevar por ese júbilo, aunque solo sea como espectadores.

Por eso las Fiestas de Tudela, son saludablemente positivas. Es una catarsis de alegría colectiva. Hasta los que tenemos muchos años, como espectadores observamos con cierta nostalgia, pero risueños, la alegría y ese ambiente desmadrado que también vivimos muchas veces durante nuestra vida.

Felices fiestas 2025 a todas y a todos. A las personas que por circunstancias personales o familiares no pueden sintonizar con ese ambiente, nuestra empatía y solidaridad.