Deseo aclarar desde qué posición ideológica, escribo estas líneas.
El PSOE, partido al que no solo respeto sino con cuyos principios me identifico, está tomado desde hace muchos años, primero por personas que salieron de la clandestinidad al llegar la democracia, con todo merecimiento. Pero no tardaron, al menos algunos de ellos y ellas, con la excusa de cambiar la sociedad, en corromperse creando una organización de poder con métodos mafiosos. Nunca he sido militante.
Ya en el inicio de la democracia, se permitieron hacer con frecuencia decisiones injustas en plazas de organismos para poner a sus correligionarios. Esta influencia llegó incluso a algunas universidades para favorecer, “con exigencia blanda” aprobar determinadas asignaturas y conseguir titulaciones universitarias. También entonces, ya se empezaron a utilizar las mordidas. Un empresario importante que conocía, iba a crear una empresa en una provincia que no digo, y me confesó que cierta persona de relevancia en el partido, le había pedido el 3% para el partido y el 3% para él. No sé en qué quedó. Otro importante empresario me comentó chanchullos con la colaboración de un juez de la zona centro de fama nacional. También en concursos para plazas se saltaron los baremos y eligieron al enchufado de turno, de familia relevante con méritos exiguos para la esencia de su trabajo, pero magnificados. Negocios inmobiliarios en una ciudad del país; un gran complejo urbanístico con la construcción de casas unifamiliares, y algunos edificios donde los pocos pisos de protección oficial, la mayoría se los adjudicaron a gerifaltes del partido… La corrupción del PSOE con la excusa de llegar o mantener el poder es vieja. Creo que en la derecha también sucede, la diferencia es que son conscientes cuando hacen chanchullos; en la izquierda lo hacen con la conciencia limpia porque se sienten redentores, porque defienden una ideología justa, que les sirve de coartada a su conciencia.
Considero que la investigación actual sobre Zapatero, es la culminación de un proceso de degradación que comenzó en algunas provincias prácticamente desde que llegaron al poder. Por supuesto que hay muchos militantes y también cargos honrados. El problema está en las cúspides. Creo que falta mucho por saber.
Lo que ha salido a la luz recientemente sobre Zapatero, pendiente de confirmación y de juicio, es un escándalo sin precedentes si se confirma. Al menos algunos de la cúspide, se han convertido en un “grupo” sin ideales, solo ostentar y gozar del poder, con pingües beneficios. La excusa, cambiar la sociedad a un sistema más justo. Con esa excusa han degradado el partido y han conseguido gozar de la erótica que da de poder y enriquecerse.
En resumen, es un partido de ideología justa y solidaria, con la que comulgo, tomado por delincuentes nuevos y otros que se han ido degradando. Escondidos bajo sus siglas, se sienten supremacistas y hacen las mayores tropelías en beneficio propio, de sus correligionarios de la cúspide, y de los poderosos de siempre aún sin ideología socialista. Funcionan como una “banda”.
Es preciso con urgencia una renovación y regeneración del partido.
Nota aclaratoria sobre mi posición. Mi ideología es y ha sido siempre socialdemócrata. Mis grupos con los que he colaborado han sido de izquierdas: Durante la dictadura aquí en Tudela. En León en tiempos de la dictadura, pertenecí a la Junta Democrática; nos reuníamos clandestinamente, en el primer piso de una taberna del “Barrio Húmedo” y la reunión provincial en el primer piso de un restaurante en Puente de Villarente a unos kilómetros de León. Acudí al nacional a Madrid. Mi grupo de amigos eran del partido comunista. El PSOE prácticamente no existía. Hicimos una candidatura al colegio de médicos de la provincia de León liderada por el PC, fui el único de dicha candidatura que salí elegido, supongo que porque representaba a los médicos jóvenes que son los que me votaron.
Un día vino a mi consulta un teórico paciente (estaba sin enfermera) y empezó a hablarme de política, de lo canallas según él que eran los de izquierdas; en un momento dado me dijo “esto yo lo solucionaría muy pronto, los pondría a todos contra la pared…” e hizo el ademán de utilizar una imaginaria ametralladora”; sospecho que probablemente trataba de amenazarme solapadamente.
En Oviedo mi grupo de relación era de izquierdas y ácratas. Solo he militado un tiempo muy corto en un partido, el CDS liderado por Suarez en la transición, en un momento un tanto convulso en que tuvo la valentía de salir de una dictadura, junto Carrillo y otros, de convocar elecciones libres; las primeras después de la guerra civil. Suarez me pareció fiable. Fue muy poco tiempo, creo que no llegó a un año.
Me he sentido siempre mejor siendo libre para enjuiciar las situaciones sin servilismos. Además, he conocido bien a no pocos que llegaron al poder y me han decepcionado, aunque solo relativamente, porque se podía sospechar; los conocía bien como personas. La corrupción de PSOE no es nueva. Es preciso regenerarla con personas nuevas que vayan a la política por ideales, no a servirse de ella.