Ideales y poder (parte 1/2)

En las dictaduras, el poder lo ostenta en origen, una persona, generalmente varón, con capacidad de liderazgo, rodeado de una reducida guardia pretoriana ideológica, que comulga con el objetivo de conquistar y mantener el poder. En este grupo selecto, es imprescindible que formen parte los jefes de las fuerzas armadas y del orden, que van a mantener y asegurar con represión, el éxito del sistema.

En las democracias, el gobierno se elige en elecciones libres, donde compiten diversos partidos, que utilizando un eufemismo los etiquetamos de derechas, de centro, de izquierdas. En los de derechas prima la competencia y la búsqueda individual o en grupos de los mayores beneficios, y suelen intentar compartir los órganos de poder político para favorecer y engrasar las fuentes de las que emanan los beneficios. Suelen tener una finalidad social limitada, aunque crean puestos de trabajo de los que viven la mayoría de la población. Algunos empresarios, son excepción, tienen sensibilidad social. Hay grupos de derechas más o menos radicales, incluso fascistas, que utilizan la represión, incluso el ejército.

Las izquierdas radicales se basan en la igualdad social. Los comunistas son dictaduras gobernadas, y por tanto sometidas por la represión y la fuerza. El núcleo de mando y los que garantizan el sistema suelen vivir muy bien, a veces con todo tipo de lujos. Su motivación es hacer una sociedad igualitaria. La cúpula de poder y sus adláteres, en general no son consecuentes con lo que predican. Hay países bien organizados en que el sistema funciona y la población vive con recursos para una vida digna. En la mayoría de los países comunistas la cúpula vive bien y la población en algunos casos con muchas carencias; no existe el estímulo. Los países comunistas mantienen un sistema de control coercitivo, controlado por la policía y el ejército que dependen de líder.

La socialdemocracia, ideología con la que comulgo, tiene como objetivo e ideología, una filosofía de reparto y reconocimiento solidaria. Todos los seres humanos, por el hecho de nacer, tienen derecho a una vida digna y todos y todas tienen derecho a igualdad de oportunidades.  

No todos tenemos las mismas capacidades desde el nacimiento: inteligencia, capacidad de esfuerzo, de habilidades, salud, entorno…. Al nacer a todos hay que dar las mismas oportunidades, de educación, acceso a profesiones, universidades, desarrollo. Para asegurar el progreso es imprescindible primar moderadamente a las personas que más trabajan, que tienen más capacidades, que más aportan a la sociedad; hay que estimularlo y reconocerlo. La filosofía fundamental del sistema es asegurar una vida digna a toda la población, igualdad de oportunidades, e incentivar el esfuerzo y la capacidad con reconocimientos materiales moderados, y que el resto revierta para asegurar a todos y todas lo necesario para vivir dignamente, y asegurar a toda la población llegar a donde sus capacidades lo permitan. 

El sistema me parece justo. Algunas socialdemocracias están copadas frecuentemente por personas en un principio de buena voluntad; algunas con el tiempo se van corrompiendo, y su finalidad fundamental es ostentar el poder con todos los privilegios que entraña. Forman grupos de cómplices en trapicheos, y su objetivo es mantener el poder para su propio beneficio y el de sus adláteres.  Con la excusa de cambiar o conservar la sociedad en un sistema social, fundamentan sus decisiones y sus injusticias, colocando a su gente, a familiares, incluso a personas influyentes sin ideología, amañando concursos para plazas importantes. Desde hace años, prácticamente desde el inicio de la democracia en nuestro país, se han ido infiltrando en todas las instituciones, y con la excusa de sus ideas, colocan a sus adláteres, amañan oposiciones, y crean una red clientelar. En aras a su hipotética ideología hacen las mayores tropelías; defienden en realidad su situación de privilegio. Han degradado el socialismo. Es como si una “banda” de delincuentes hubieran tomado el partido.

El escándalo de Zapatero que ha salido a la luz hace unos días ensombrece todo lo demás, creo que puede salpicar a Sánchez; ambos personajes muy inquietantes. Este PSOE está enfermo desde hace muchos años, pero ha tenido sensación de impunidad y se ha ido degradando. Que sea Sánchez el líder del partido con sus antecedentes es inaudito: al parecer se inició con dinero de las “saunas”, fue “cazado” metiendo votos a puñados en la urna en unas elecciones previas, la farsa de su doctorado al parecer encargado a otra persona, intentar hacer catedrática a su esposa, colocar a su hermano al parecer fraudulentamente, todo esto sería suficiente para descartarlo para presidir el PSOE y por supuesto el país. 

Lo que estamos viviendo en el momento actual es una bomba de relojería a punto de estallar. Ya veremos en que queda.