Por si fuera poco el espectáculo al que hemos tenido ocasión de asistir en los últimos meses, cuyo argumento principal ha sido el S.A.U.M (Servicio de Asesoramiento Urbanístico Municipal), show salpicado de contratos caducados y no prorrogados; convocatorias irregulares cuya ilegalidad ha tenido que ser advertida al Muy Ilustre por los vecinos perplejos; Mesas de Contratación mal configuradas y licitaciones de Voy y Vengo con anuncios que se publican, se despublican y se vuelven a publicar, por no hablar de la incertidumbre que a todos nos ha generado el hecho de que numerosos expedientes de concesión de licencias urbanísticas podrían haber sido informados por una persona que, independientemente de su capacitación profesional, tiene con el Ayuntamiento la misma relación que podríamos tener usted y yo, o sea, legalmente ninguna, ahora llega nueva “performans” a Cabanillas. Se trata del denominado B.U. (Bandazo Urbanístico).
Si hace meses se recibió con alborozo en estas tierras la decisión municipal de proteger urbanísticamente el Área de Interés para la Conservación de las Aves Esteparias Monte de Cabanillas, sepan ustedes que de lo dicho nada.
Poco después de que los vecinos felicitaran públicamente a la Corporación por tan acertada decisión, el proceso de Evaluación Ambiental del nuevo Plan General de Cabanillas se atascó misteriosamente en Pamplona y nunca más se supo de nuestro flamante instrumento urbanístico. Aunque se ha insistido ante el Ayuntamiento, nada ha dicho sobre este particular. ¿Les suena?
El pasado veintisiete de Marzo, viernes para más señas, se confirmaron las más negras sospechas. El Ayuntamiento de Cabanillas cambió de opinión y, a quemarropa, autorizó el comienzo de las obras de repotenciación de los parques eólicos de Serralta y San Gregorio.
Se da la llamativa circunstancia de que siendo el órgano plenario municipal el que aprobó la protección del Monte a través del nuevo Plan General Municipal, ha sido la Alcaldía la que ha concedido la licencia en abierta contradicción con el órgano colegiado. Todavía no sabemos si la persona que ha informado el expediente está legalmente habilitada para ello o no.