Opinión

Traumatización Vicaria

¿Cuánto tiempo pasamos conectados a Internet?

Es un hecho que estamos hiperconectados. 

Tres horas, cinco horas, quizás más. 

Si parte de nuestro trabajo profesional, empresarial, está ligado a ser visibles en redes ofreciendo nuestros productos o servicios, estar al día de lo que se publica en relación con temas de nuestro interés para ser más competitivos, formación a través de cursos online, búsqueda de amigos o la pareja perfecta… Si hay un motivo o finalidad, el consumo de tiempo en redes tiene respuesta a la pregunta: ¿Para qué?

Otra forma de relacionarnos con las pantallas es hacer scroll, navegar por internet de forma rápida. Deslizamos el dedo por las sucesivas páginas y vemos todo y nada. No prestamos atención a nada en concreto y tenemos la sensación de estar al día y no habernos perdido nada de lo que acontece a nuestro alrededor y fuera de él.

¿Qué ocurre si el dedo, en ese movimiento de deslizarse de arriba abajo, siempre termina haciendo un alto en un determinado tipo de información? ¿Y si esa información tiene una gran carga emocional? ¿Y si lo que acontece está ocurriendo cerca de nosotros, a nuestra gente?

Ocurre que nos contagiamos. 

Las emociones se contagian. 

Hay personas que, viendo reiterativamente escenas de dolor, pérdidas, tragedias, viven la situación como propia y absorben la sintomatología de los que están sufriendo y lo reproducen en sí mismos, convirtiéndose en víctimas indirectas. A esto se le conoce como: “Traumatización Vicaria”. Es tal el grado de sufrimiento que se sienten desbordados/as y dejan de ser parte de la solución para convertirse en parte del problema. Requiere de la misma intervención de apoyo emocional y psicológico que las personas que son víctimas directas.

Frente al fenómeno FOMO (Fear of missing out), temor a perderse algo en redes, es importante restringir el consumo de información cuando nuestra salud mental esté en juego.

“Cuidarnos para cuidar mejor”.