Opinión

La soledad se viste sola

—112, ¿diga? ¿En qué puedo ayudarle?

—Es mi tía, hace días que no sé nada de ella. Vive sola. La llamo y no contesta.

—Por favor, denos su dirección. No cuelgue…

Ahí empieza la espera.

El sobrino se imagina los titulares: “mujer de setenta y dos años es encontrada muerta en su domicilio. El médico forense ha determinado que llevaba muerta dos días. La causa de la muerte parece ser …”

No puede seguir pensando. Tiene un nudo en el estómago que le retuerce todas las esperanzas.

Esto podría ser parte de un relato o una película de ficción, sin embargo, no más lejos de la realidad, lo he leído en un artículo en los medios. Incluso aparecían imágenes de cómo los bomberos y la policía llegaban al domicilio de la mujer, descerrajaban la puerta, entraban a la vivienda y, finalmente, uno de los policías daba el aviso de que se personase una ambulancia y el forense. 

Historia concluida.

Ahora solo cabe reflexionar sobre el impacto de la soledad en las personas mayores o cabría decir, cómo las personas mayores impactan con la soledad. 

De una u otra manera, hablar de soledad es hablar de tristeza, de renuncia, de falta de ganas de vivir, de un vacío seco de caricias, ausencias que rompieron el corazón. 

Habrá personas que rompan los lazos con la vida y más pronto, que tarde, la vida les romperá a ellos.

Cada día nos quedamos más huérfanos. Huérfanos de ojos apasionados en caras con cabellos canosos o calvicie. Huérfanos de ilusión, de compasión. 

Su soledad es nuestra soledad a pesar de que, quizás, aún no la veamos.

Su soledad será nuestra soledad, si damos tiempo al tiempo y … no hacemos nada.

Sí, toca reflexionar, qué vida queremos hoy, ahora. Porque llegará el mañana y con él habrá menos fuerza, más edad y, de soslayo, vendrá la soledad. Soledad que se viste sola.