¿De qué va la Navidad?

Calles centelleantes de luces, escaparates vestidos de blanco y rojo. Pescaderías con el marisco a precios desorbitados. Carnicerías con el ternasco que casi sale andando de los mostradores. Explosión de una de las mejores verduras del año: el cardo, majestuoso entre mandarinas, piñas y castañas. 

Obradores creando la magia de los turrones artesanos. Panderetas coloreando las manos infantiles acompañando a las cartas dirigidas a Papá Noel y a los Reyes Magos. 

Revistas de Juguetes que los niños memorizan para que resuenen en la cantinela familiar. Regalos que se envuelven en la opacidad de la sorpresa para sacar esa sonrisa ingenua que enmarca la generosidad de quien entrega y el disfrute de quien lo recibe. Manteles, velas, aromas de canela, jengibre y almendras tostadas.

Billetes de trenes, aviones, que disparan sus precios para acercar a los que están lejos y el lejos queda más cerca.

Abetos serpenteados por bolas, cintas, luces y coronados por una estrella fugaz que deja de ser fugaz cada veinticuatro de diciembre.

Cuentos, libros, películas que se comparten en familia al abrigo de villancicos entonando: “Campana sobre campana”. 

¿De esto va la Navidad?

Luces, escaparates, cardos, turrones, panderetas, juguetes, viajes, abetos, cuentos, villancicos, son parte de la puesta en escena del renacer en cada uno de nosotros y nosotras de lo que, como la estrella fugaz, siempre permanece en nuestros corazones: Paz y Amor.

¡Que seamos Navidad para el mundo!