Los cuentos son una forma muy amable de transmitir la cultura. Estos relatos conectan el mundo mágico con las enseñanzas y valores que la sociedad aboga por perdurar. Son un incentivo a crear patrones mentales compartidos por la mayoría. Aspiran a ser una guía de conducta.
El valor de los cuentos va más allá de una época o momento histórico. Son apátridas porque ante todo son humanos y conectan con nuestras aspiraciones y deseos.
El cuento de “Aladino y la lámpara maravillosa” es conocido por todos. ¿Quién no ha visto la película de Disney de “Aladdín” basada en la historia de Aladino de la colección de los cuentos árabes populares “Las mil y una noche”?
Que Aladino se encuentre una lámpara podría ser un hecho ordinario si no fuera porque dentro de la lámpara hay un genio dispuesto a concederle tres deseos. Sin letra pequeña ni segundas intenciones. Tres deseos que simplemente con nombrarlos delante de él pasan del plano especulativo al plano de lo corpóreo y real.
¿Quién no ha soñado con ver sus sueños cumplidos tras invocar la fuerza de su deseo?
Habrá quien aún siga frotando la lámpara y esperando salir al genio para ser la persona más afortunada del mundo.
Los que viven con los ojos abiertos creen más en sus propias obras y son hacedores de las cimas conquistadas que avalan con su esfuerzo y su preparación.
Conquistar es salir de la zona de confort, lo conocido, para explorar nuevos escenarios y crear nuevas experiencias.
Crear nuevas experiencias requiere afrontar situaciones que crean cierto nivel de estrés y que nos mantienen en estado de alerta. Es hacer cosas nuevas para las que no tenemos certeza de su resultado y, a pesar de ello, hacia ahí vamos.
La fe puede ser un elemento importante si está en la línea de nuestras creencias. Lo que es imperativo es ejercer la hormesis.
Hormesis es la exposición a situaciones nuevas que nos permiten ejercitar, entrenar y adquirir capacidades y competencias que aún no habíamos descubierto en nosotros.
Es necesario la exposición a situaciones que gradualmente nos desafíen para que la confianza en nosotros mismos aumente y genere una sensación de seguridad y bienestar.
La hormesis está relacionada con el compromiso, el aprendizaje, la gestión emocional, la salud y el bienestar.
La moraleja de este cuento es que dejemos al genio dentro de la lámpara y que nos dediquemos a vivir horméticamente.