Entrando en un nuevo año se suceden las felicitaciones y las aspiraciones compartidas que anudan la prosperidad, la salud y el amor con la fuerza de nuestros deseos.
Desear, lo deseamos. Fantaseamos con superar al año anterior en todos los planos de nuestra vida: personal, profesional, relacional. Nos vemos embestidos con la capa de Superman o Superwoman, para los más mágicos con la capa de invisibilidad de Harry Potter, y todo se convierte en alcanzable.
Conseguir esa parte o porción que nos falta es la dirección de nuestro piloto automático, es lo que nos hará rodar a mayor velocidad hacia nuestro objetivo.
La salud es, fehacientemente, lo que más valoramos. Somos conscientes de que sin salud nada de nuestra lista sería posible.
Javier Quintero, psiquiatra, recalca a sus alumnos en su plano docente que: “No hay salud sin salud mental”, en sintonía con la definición de salud de la OMS en la que se dice que salud no es solo la ausencia de enfermedad sino el compendio del bienestar de nuestra parte física, mental y social, de forma holística.
Huimos del dis-confort paralelamente a que nuestros niveles de frustración caen a cotas cada vez más bajas. La incidencia de los trastornos emocionales: ansiedad, tristeza, en comparativa con décadas anteriores, va en aumento.
Cuidarnos no es tener la porción perfecta (de aquello que nos haría perfectos), sino jugar con nuestra imperfección para ser mejores.
Mejores en gestionar nuestras emociones, dejar de ser una ruleta rusa, apostando por entender lo que pasa en nuestro interior, descifrarlo para buscar la respuesta más adaptativa.
Mejores en nuestras estrategias de afrontamiento, esas que tenemos que poner en marcha frente a los problemas de nuestro día a día; y que obviarlas (por desconocimiento o inoperancia) generan frustración y baja autoestima.
Mejores en nuestros rituales de conectar con la calma, serenidad, que son los pilares de una mente tranquila y eficiente.
La porción perfecta, quizás, no existe, y si existe, seguro que es una construcción de cada una de nuestras imperfecciones en la búsqueda de nuestra salud.
No hay salud sin salud mental.