La hagiografía de lo rápido
Estás pensando o preguntándote lo mismo que yo la primera vez que leí la palabra hagiografía. Tuve que ir a la RAE para saber qué significaba. Hagiografía es una expresión utilizada desde el S. XVll para denominar los textos que referían las vidas de los Santos. Así mismo, refiere aquellas biografías excesivamente elogiosas (hacia el biografiado).
La entrada de este nuevo año me ha conectado con las cosas, personas o situaciones que elogiamos o “santificamos” y se muestran como modelos a imitar o seguir.
Vivimos en una época donde queremos que las cosas ocurran de forma inmediata. El “aquí y ahora” se ha instalado en nuestro cableado cerebral y su exigencia nos lleva, por una parte, a buscar resultados rápidos en aquello que hacemos y, por otra parte, a frustrarnos si no obtenemos lo deseado.
Echando una mirada a lo que se está compartiendo en redes en estos primeros días del dos mil veinticinco, hay un gran número de mensajes de “escribe tus propósitos para este año”, “empieza el año con las pilas cargadas” “puedes conseguir todo lo que te propongas”, etc.
Y queriendo llegar al fondo del porqué, a pesar de nuestro entusiasmo inicial, no conseguimos cumplir lo que nos proponemos, tenemos que poner encima de la mesa la velocidad que imprimimos en nuestro deseo y nuestras acciones.
¿Te suena la frase de “esto lo quiero para ayer”? Parece cómico y, a pesar de ello, si nos analizamos, podemos vernos atrapados en la ideación de hacer cosas rápidas que lleven resultados rápidos.
Hay propósitos que van a requerir otra mentalidad u “otro Santo”. Aprender algo nuevo, cambiar o incorporar un nuevo hábito, requieren tiempo y consistencia.
El precio de “santificar” lo rápido es la ansiedad, el estrés y la procastinación, porque la tarea no está alineada con las prisas de nuestro deseo.
Después del día de Reyes vamos a reflexionar sobre nuestra mentalidad y qué queremos “santificar”.