Opinión

En el filo de la espada de Damocles

Damocles era un cortesano del rey Dionisio ll en la antigua Grecia, siglo lV a. de C. Ante la riqueza de su monarca, Damocles iba proclamando lo afortunado que Dionisio era y lo fácil que tenía que ser su vida con tanto poder. En respuesta, el rey le permitió intercambiar sus puestos por un día, rodeándole de lujo y placeres y sustentando el trono. Lo peculiar del trono era que encima de su cabeza había una espada afilada sostenida por un cabello de caballo. 

Esta expresión se utiliza para referirse a una amenaza constante o a un peligro latente. 

Hay una amenaza que, aún vistiéndose con plumas de ganso, tiene dientes de tiburón. 

¿...? 

Siguiendo con las pistas, puedo añadir que todos y todas le tenemos mucho apego, que la cargamos con buenas intenciones, la rodeamos con una voz suave y la entonamos cerca del oído de la otra u otras personas. Que nos agrada la cara de sorpresa de nuestro interlocutor, cuanto más le vemos abrir los ojos, más leña echamos al fuego para seguir con la mirada las chispas que se elevan hasta el cielo. Tras lo cual, paramos para coger aire y si el público nos lo reclama, alargamos (...) hasta que vemos emanar los efluvios del narcótico esparcido. 

Hecha ya las apuestas, la espada de Damocles que hoy hace los honores de protagonista en este artículo es: El chisme. 

El chisme consiste en hablar mal de otra persona a sus espaldas. 

Hay quien lo considera un deporte y dado que somos requeridos a tener una vida saludable, lo practican una e incluso varias veces al día. 

Hasta aquí nada nuevo. 

A partir de aquí, te invito a un nuevo ejercicio que se ha comprobado mejora la salud física, emocional, mental y espiritual: el chisme inverso. 

El chisme inverso consiste en hablar bien de los demás a sus espaldas. En el filo de la espada de Damocles el chisme que tú elijas.