Opinión

El Efecto Girasol y la Violencia contra la Mujer

Los girasoles tienen un peculiar movimiento, llamado heliotropismo, por el cual siguen la ruta del sol. Por el día se balancean como las agujas de un reloj, de este a oeste, y por la noche en sentido contrario. 

De igual forma, hay personas que se comportan de una manera durante el día, en público, y de otra diferente a la noche, en la privacidad de su hogar. 

El 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la Mujer. Desde 1999 hasta nuestros días, se sigue recordando, año tras año, que la violencia contra la mujer es una realidad que viven muchas mujeres en todo el mundo y el deseo y compromiso de todos y todas para erradicarlo.

Y cada año asumimos que es un mal endémico y apretamos los dientes para que cuando caigan los dados a la mesa no nos señale a nosotras, ni a las mujeres de nuestra familia, ni a conocidas.

Mientras están los dados en alto, hasta la respiración se nos corta. Vemos el volteo que realizan en el aire y esperamos, con agónica esperanza, la nominación de la o las afortunadas. El dado elige, y elige con astucia. 

Porque lo que parece un juego no es un juego. 

Y si es un juego, es un juego con trampa. Nadie conoce las reglas y cuando pretendes entender el juego, las reglas cambian. Y lo que era no es, y lo que es nació mutilado de alma. 

Heliotropismo guiado por la voracidad de dominar y la incapacidad de amar.

Hay mujeres que narran que, tras perder la batalla, y con ella la dignidad y la esperanza, se ven solas en la lucha. Una soledad envenenada. Nadie les explicó que el heliotropismo no solo estaba en casa, anidaba otros nichos con banderas en las fachadas, con proclamas enarboladas al viento y con puñales a la espalda.